lunes, 19 de julio de 2010

martes, 13 de julio de 2010



PENSAMIENTOS DEL CHE GUEVARA

*La solidaridad es la ternura entre los pueblos.
*Hay que ser duro pero jamas perder la ternura.
*La principal herramienta de un combatiente es su moral.
*Prefiero morir de pie que vivir siempre arrodillado.
*Ser joven y no ser revolucionario es una contradiccion hasta biologica.
*Si no hay cafe para todos, no habra cafe para nadie.
*Bestias fueron las hordas hitleristas, como bestias son los norteamericanos hoy.
*Nuestros dos problemas principales son el imperialismo y el imperialismo.
*El revolucionario esta lleno de grandes sentimientos de amor a la humanidad.
*El presente es de lucha el futuro nos pertenece.
Educación Bolivariana aumentó nivel de participación de la juventud venezolana
Al igual que el 12 de febrero de 1814 la juventud venezolana se incorpora en la batalla para lograr nuestra segunda independencia. Ahora los jóvenes participan integrados a la comunidad y son protagonistas del desarrollo endógeno, gracias a un modelo educativo que garantiza la desenajenacion.
Durante los ocho años del gobierno liderado por Hugo Chávez, la Juventud venezolana ha sido la protagonista esencial e indispensable de este proceso de cambios sociales, políticos, culturales y económicos, inédito en la historia de nuestro país. Y es que esta revolución ha tocado la Educación, columna vertebral de cualquier sociedad, creando un sistema educativo que estimula la democracia participativa y el desarrollo endógeno. Para nadie es un secreto que el sistema educativo venezolano no estimulaba a los jóvenes al aprendizaje y no buscaba el desarrollo integral del país sobre una base colectivista. Los únicos beneficiados del antiguo sistema escolar eran las transnacionales que nutrían sus nóminas con empleados formados en nuestras universidades públicas. La principal característica del antiguo sistema educativo era la exclusión de la mayoría de los jóvenes: los más pobres. El sistema de exclusión que heredamos “Hasta la década de los años 1990, de cada 100 niños que ingresaban al sistema educativo venezolano, 18 se graduaban de bachiller y apenas 5 entraban a la universidad. Era un sistema que de manera sistemática reproducía exclusión, lo que traía como consecuencia pobreza social, espiritual y económica. Hasta la fecha han sido incorporados más de 900 mil jóvenes, lo que representa el 70% de los excluidos. Todavía quedan por incorporar 300 mil”, manifiesta Yoama Paredes, directora Nacional de Currículo del Ministerio de Educación (ME). Así mismo, los pueblos indígenas están participando al construir el proyecto educativo adaptado a cada grupo social, en el cual se están sistematizando las pedagogías propias, dándose cumplimiento al artículo 121 de la constitución que garantiza a dichos pueblos el derecho a una educación propia, respetando sus particularidades culturales. Sin embargo, esto no significa que tengan una educación paralela. En medio de la celebración del día de la Juventud venezolana y de la conmemoración de la batalla de la Victoria llevada a cabo el 12 de febrero de 1814, la revolución Bolivariana avanza en la construcción de una nueva concepción y estructura de la educación bolivariana, como proceso continuo, definida y concebida desde lo humano. Por ello, la nueva estructura responde a esa concepción: Simoncito, Escuela Bolivariana, Liceo Bolivariano, Escuela técnica Robinsoniana y Universidad Bolivariana. Educación sin pertinencia ¿Cómo definir al antiguo sistema educativo venezolano? “La educación que se impartía era una educación sin pertinencia, es decir, que no formaba ciudadanos conscientes de sus deberes y derechos así como del amor que debe sentirse por el lugar donde se nació. Jóvenes con varias materias reprobadas sin ningún tipo de interés por el aprendizaje, precisamente en la edad donde más interés se tiene por aprender. Aparte de los problemas económicos que tenían los niños, niñas y adolescentes, el sistema educativo no les respondía ni en lo pedagógico ni en lo curricular. Eran los niños que se tenían que adaptar a un sistema que desestimulaba las ganas de aprender, de investigar y de sentir placer por el estudio”. La educación Bolivariana: un vuelco de 180 grados La revolución educacional bolivariana dio un giro de 180 grados con dirección al progreso, la prosperidad y el desarrollo endógeno. A partir de los años 2003-2004 se crea el concepto de Liceo Bolivariano. Finalmente, se crearon las misiones Robinson, Ribas y Sucre para cancelar la deuda social y educacional que tenía el Estado venezolano con las personas que habían sido excluidas durante más de 40 años. ¿Cuáles son las características de la Educación Bolivariana? “Integración de áreas del conocimiento: el principal objetivo de la educación Bolivariana es la búsqueda de la “desasignaturización” del curriculum. En nuestro país, el tema de la educación se redujo a la aprobación de las asignaturas. De esta manera, el conocimiento se daba de manera fracturada. Los muchachos no podían percibir la integralidad entre la ciencia y el bolivarianismo, cuando todos sabemos que el mundo es una totalidad integrada. En este sentido, se busca criticar la educación bolivariana debido a que ya no se rige por la asignaturización del conocimiento como sinónimo de calidad. Cuando se dice que el sistema ha perdido calidad es porque ya no responde al modelo anterior que desestimulaba el aprendizaje y el desarrollo integral de los jóvenes. La segunda característica de la educación media bolivariana es la productividad. La educación implementada por los liceos bolivarianos estimula en los jóvenes la elaboración de proyectos productivos. Mucho se hablaba de que cuando joven egresaba como bachiller, no estaba capacitado para ejercer ninguna actividad productiva. Se decían cosas como que “el bachiller no sabe ni poner un bombillo”. Estos proyectos productivos están destinados a promover el desarrollo endógeno. Esto se comentaba, debido a que nuestros bachilleres estaban cargados de muchos contenidos memorísticos en su cabeza, los cuales con el tiempo se iban perdiendo en la medida en que no desarrollaban procesos ni en el saber, ni en el hacer, ni en el convivir para poder generar un ser social, solidario, creativo y productivo. El tercer elemento que más motiva a los muchachos y muchachas, porque lo hemos visto y vivido, es el trabajo comunitario. Desde que los muchachos y muchachas entran al Liceo Bolivariano comienzan a hacer lo que llamamos “la indagación de contexto”. Ellos se empiezan a zambullir en el propio contexto de su comunidad, en lo que es lo social, lo económico, lo político, lo cultural, ambiental, geográfico e histórico. Los primeros meses del año escolar, comienzan a hacer ese trabajo. Se van a las calles, hacen encuestas, entrevistas y reúnen con la gente en mesas de trabajo, conjuntamente con los docentes y la comunidad”. Según Paredes, la indagación de contextos permite hacer diagnósticos que tienen como orientación la participación. Se comienza entonces la elaboración de proyectos. Éstos no surgen fuera de la comunidad sino que provienen de la búsqueda y del diagnóstico. A través de la investigación, los jóvenes son capaces de enterarse de graves problemas, los cuales van desde saber que un vecino padece una enfermedad terminal como el cáncer hasta problemas de diarreas en la comunidad. De esta forma participan en una gesta liberadora, al igual que en 1814 lo hicieron los jóvenes héroes de la batalla de La Victoria, solo que llevando amor en vez de armas. Nuevas maneras de organizarse y participar ¿De qué manera se están organizando los estudiantes para participar? “Dentro de los liceos bolivarianos ha cambiado la manera de organizarse. Figuras como el “delegado de curso” o “centros de estudiantes”, han desaparecido porque dejaron de responder a las necesidades de una participación genuina y protagónica. Se comenzaron a gestar las Vocerías Estudiantiles, como su nombre lo dice, no son representantes sino voceros de adentro hacia fuera. Se trabaja de manera más horizontal. Los centros de estudiantes copiaban el modelo de “democracia representativa” en la cual se delegaba y no se participaba. Ahora, los jóvenes construyen sus acuerdos de convivencia, conjuntamente con los representantes y el resto del personal docente, obrero y administrativo. En el modelo anterior existía una intención más o menos deliberada de que el muchacho no se integrara y no se preocupara por los procesos, por su país en líneas generales. Tenía que ver con el modelo de sociedad y el modelo educativo. En una sociedad con estas características, la escuela no es culpable, pero sí instrumento para perpetuar este sistema perverso”. Una educación para desadoctrinar ¿Qué piensa usted de las opiniones que dicen que el nuevo modelo educativo está adoctrinando a los jóvenes? “La gente de la oposición dice que el gobierno está secuestrando la educación, porque en el nuevo Estado no sólo está incluida la familia, sino también el Gobierno y la sociedad en general. En ese sentido, las escuelas y liceos privados han estado generando una pugna política por cualquier decisión que tome el gobierno. Sin embargo, la educación privada se ha venido incorporando progresivamente en virtud de la información que el Ministerio del Poder Popular para la Educación le ha ido suministrando. Allí hemos ganado mucho espacio pero en los llamados liceos de “prestigio”, como los de orientación católica, siguen ofreciendo más resistencia que el resto de la mayoría de las instituciones educativas privadas”. ¿A qué se debe esa resistencia? “Se debe a que estas escuelas y liceos persisten en perpetuar el modelo individualista y de competencia: “los hijos míos tienen que ser más especiales y mejores que los demás, o más distinguidos”. Estamos desmontando un modelo. El nuevo sistema educativo no está adoctrinado como dicen algunas personas, instituciones y medios de comunicación privados de manera mal intencionada. Al contrario, este sistema está desadoctrinando a nuestros jóvenes de un proceso de enajenación en el cual la gente no se conmueve por el dolor ajeno. Para tener una sociedad de competencia el ser humano se tiene que enajenar. Nuestras raíces de convivencia fueron obstruidas. Fuimos adoctrinados, adiestrados, entrenados y capacitados para vivir en un mundo de supervivencia. No puede haber autodeterminación de un pueblo cuando éste está enajenado. Para que podamos trabajar con jóvenes de 14 años, primero tenemos desenajenarnos”. ¿Cómo ha sido este proceso de desenajenar a los docentes? “Ha sido un proceso difícil, no porque los docentes sean malas personas o tengan malas intenciones, sino por la formación que les fue inculcada en el sistema anterior. Por otro lado, los docentes alegaban que eran autónomos en su cátedra y que no se prestarían para “adoctrinar”. Con el nuevo paradigma educativo, los profesores comenzaron a recorrer la comunidad conjuntamente con sus alumnos. Por supuesto que ha habido resistencia por miedo a lo desconocido y sobre todo el que transmitieron los medios de comunicación social. Había miedo, dudas, confusión y resistencia. En la actualidad están contentos. Los docentes confiesan que ahora son más queridos y respetados por los estudiantes debido a las nuevas maneras de relacionarse entre ambos”. La educación aumenta su calidad ¿Ha disminuido la calidad de la educación debido a estos cambios? “La calidad basada en un curriculum y en contenidos perdió la razón de ser. Al hablar de calidad, tenemos que tomar en cuenta que los parámetros son otros. Calidad significa que un bachiller pueda desenvolverse en la sociedad que le toca vivir y ser capaz de transformarla si esa sociedad no sirve. Se dice que se ha perdido calidad educativa, lo cual no es cierto. Se habla de pérdida de calidad educativa en donde nunca la hubo. Tenemos el derecho de definir el concepto de calidad y generar calidad educativa. Nuestros bachilleres no desarrollaban capacidades humanas ni en el saber, ni en el hacer, ni en el convivir. De igual manera, no desarrollaban destrezas en el análisis, en la síntesis, en el discernimiento, en la resolución de problemas y en la actuación bajo incertidumbre, todo cual constituye un proceso cognitivo de alto nivel”.

lunes, 12 de julio de 2010

Luis Beltrán Prieto Figueroa nació en la ciudad de La Asunción en el estado Nueva Esparta, el 14 de marzo de 1902. Realizó sus estudios primarios y parte del bachillerato en la Escuela Federal Francisco Estéban Gómez. Culminó su educación secundaria en la capital del país, en el Liceo Caracas, bajo la tutela del maestro Rómulo Gallegos.En 1934, Prieto Figueroa finalizó sus estudios en Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad Central de Venezuela, y comenzó una intensa actividad política. En 1936 fundó el partido Organización Venezolana (Orve) y el Partido Democrático Nacional (PDN). Fue senador de Nueva Esparta entre 1936 y 1941, y nuevamente entre 1959 y 1969. Formó parte de la comisión redactora de la Constitución Nacional en 1936 y de la Carta Magna en 1961.En 1941, Prieto Figueroa fundó quizás el partido más conocido de toda Venezuela, Acción Democrática (AD). Fue su secretario general entre 1958 y 1959 y lo presidió entre 1963 y 1967, año en el que se separó del partido y formó el Movimiento Electoral del Pueblo (MEP), el cual dirigió casi hasta su muerte.Prieto Figueroa fue además secretario general de la Junta de Gobierno desde 1945 hasta 1948, así como Ministro de Educación entre 1947 y 1948, siendo en este período coautor del primer proyecto de Ley de Educación. El golpe de Estado del 24 de noviembre de 1948 lo llevó al exilio, hasta el restablecimiento de la democracia en 1958.En este período lejos del país fue profesor de la Universidad de la Habana, y se dedicó incansablemente a la labor educativa como jefe de misión de la UNESCO en Costa Rica y Honduras.A su regreso continuó su labor política y educativa. En 1959 fundó el Instituto Nacional de Cooperación Educativa (INCE). Luego promovió la publicación de las obras completas de Simón Bolívar y de Andrés Bello, fue coautor de la Ley de Educación vigente, promulgada el 9 de julio de 1980, y estuvo siempre presente en las comisiones presidenciales de educación.Prieto Figueroa murió el 23 de abril de 1993. Su constante labor a favor de la educación en Venezuela lo hace merecerse el título de “maestro de maestros”.Fue uno de los más importantes maestros venezolanos del siglo XX. Destacado luchador por los derechos del pueblo. Para él la educación debía responder al interés de la mayoría y en tal sentido habría de ser democrática, gratuita y obligatoria.
Hijo de Loreto Prieto Higuerey y Josefa Figueroa. Prieto Figueroa realizó los estudios primarios en la Escuela Federal Graduada Francisco Esteban Gómez de su ciudad natal (1918). En la misma inició estudios de secundaria en el Colegio Federal hasta 1925 cuando se trasladó a la capital donde se graduó de bachiller en el liceo Caracas (1927) que dirigía el maestro Rómulo Gallegos. Comenzó como maestro de escuela en su tierra natal, la Isla de Margarita, a los 18 años y desde ese momento nunca dejó de dar sus enseñanzas a los niños y jóvenes.
Prieto Figueroa egresa de la Universidad Central de Venezuela en 1934 con el título de doctor en ciencias políticas y sociales. Su vida pública conjuga diversos aspectos; su bibliografía en cada una de estas disciplinas, que incluye su labor legislativa, es tan extensa como su trayectoria, en la cual alcanzó las más altas posiciones después de haberse iniciado como cofundador de diversas organizaciones políticas: Organización Venezolana (ORVE, 1936), Partido Democrático Nacional (PDN, 1936), Acción Democrática (AD, 1941) del que fue secretario general (1958-1959) y presidente desde 1963 hasta 1967 cuando se separó del mismo y se convierte en presidente-fundador del Movimiento Electoral del Pueblo (MEP), hasta su muerte.
Entre otras posiciones públicas, Prieto Figueroa ocupó los cargos de senador por el estado Nueva Esparta (1936-1941; 1959-1969), presidente del Concejo Municipal del Distrito Federal (1937); senador por el estado Zulia y presidente de la Comisión Permanente de Cultura del Senado (1974-1979). Entre 1962 y 1967 fue presidente del Congreso de la República. Antes había sido secretario general de la Junta Revolucionaria de Gobierno (1945-1948) y ministro de Educación (1947-1948).
Como consecuencia del golpe de Estado del 24 de noviembre de este último año Prieto Figueroa fue enviado al exilio. Hasta su regreso al país, a raíz del restablecimiento de la democracia el 23 de enero de 1958, se dedicó a la labor educativa en el exterior como jefe de misión al servicio de la UNESCO, primero en Costa Rica (1951-1955) y luego en Honduras (1955-1958). También fue profesor de la Universidad de La Habana (1950-1951). Como jurisconsulto al servicio de la educación integró la Comisión Redactora del Proyecto de Constitución Nacional (1936) y de la Carta Magna (1961). Coautor del primer proyecto de Ley de Educación (1948) y de la Ley de Educación vigente, promulgada el 9 de julio de 1980.
En 1986 Prieto Figueroa integró la Comisión Presidencial del Proyecto Educativo Nacional coordinada por el doctor Arturo Uslar Pietri. Prieto recorrió todas las escalas de la educación venezolana (maestro de primaria desde 1920; de secundaria, desde 1932; y superior, desde 1936) y su actividad la complementó siempre con una intensa labor intelectual difundida en periódicos, revistas y libros. Uno de sus principales aportes teóricos fue la tesis sobre el Estado docente, la cual elaboró a partir del concepto Estado social de Hermann Heller, de la escuela política alemana. Esta tesis la expuso Prieto Figueroa en una conferencia dictada en la escuela normal Miguel Antonio Caro (agosto 1946), en los siguientes términos: "Todo Estado responsable y con autoridad real asume como función suya la orientación general de la educación. Esa orientación expresa su doctrina política y en consecuencia, conforma la conciencia de los ciudadanos".
La educación debía responder al interés de la mayoría y en tal sentido habría de ser democrática, gratuita y obligatoria combinando la igualdad de oportunidades y la selección sobre la base de las capacidades del individuo. Prieto Figueroa fue también pionero del gremialismo. En 1932 fundó la Sociedad de Maestros de Instrucción Primaria y en 1936 la Federación Venezolana de Maestros (FVM). En 1937 y hasta 1942 mantuvo en el diario Ahora, de Caracas, su página "La escuela, el niño y el maestro". Además de este diario, por muchos años publicó sus colaboraciones en diversos órganos tanto de la capital como del interior del país.
Selecciones de sus artículos fueron recogidas en los libros: Las ideas no se degüellan (1980), Pido la palabra (1982) y Mi hermana María Secundina y otras escrituras (1984). Desde 1937 había fundado la librería Magisterio que trajo al país los textos de la escuela nueva. Tuvo también otras importantes iniciativas de carácter institucional: Consejo Nacional de Universidades; Patronato de Roperos Escolares y Comedores Escolares; la primera Escuela de Teatro en Venezuela (1947); el Taller Libre de Arte (1948); el Instituto de Profesionalización del Magisterio (1947), actual Instituto de Mejoramiento Profesional; adscribió la Radio Nacional, fundada en 1946, al Ministerio de Educación (1947), modernizando sus instalaciones.
Este último año incrementó la subvención por parte del Estado a la Orquesta Sinfónica Venezuela, subvención existente por lo menos desde 1936, e impulsó el Servicio de Investigaciones Folklóricas Nacionales y el órgano divulgativo del mismo, la Revista Venezolana de Folklore, cuyo primer número corresponde al lapso enero-junio de 1947. También creó el Servicio de Cine Educativo y se adjudicaron por primera vez (bienio 1947-1948) los premios nacionales de Literatura, Artes Plásticas y Música.
El 8 de abril de 1947 firmó el decreto para la edición de las Obras completas del Libertador, compiladas por Vicente Lecuna que circularon el mismo año, y creó la Comisión Organizadora de las Obras completas de Andrés Bello. Mediante resolución del 10 de julio, transformó la vieja Escuela de Artes y Oficios para Hombres en Escuela Técnica Industrial. En 1959 creó el Instituto Nacional de Cooperación Educativa (INCE). Sus libros reúnen sus preocupaciones políticas, pedagógicas y sociales. En 1984 se incorporó como individuo de número de la Academia Venezolana de la Lengua. En 1986 comenzaron a publicarse sus Obras completas, de las cuales llegaron a circular sólo 2 volúmenes.
Murió en Caracas el 23 de mayo de 1993. A lo largo de su vida ejerció importantes cargos públicos, pero los venezolanos lo recordaran siempre como "el maestro Prieto.

jueves, 1 de julio de 2010


“ensayo”
Plantificación y evaluación en la educación bolivariana
Llevada a mis vinculaciones profesionales

La evaluación en el proceso de aprendizaje en la educación primaria bolivariana tiene su referente legal en el proyecto educativo nacional.
Se fundamenta en la teoría socio cultural de lev vygotsky ecología de lortie el construccionismo social patman y las orientaciones educativas del currículo nacional bolivariano.

Señala que el aprendizaje humano es un proceso en esencia interactivo; presupone una naturaleza social específica y un proceso mediante el cual el estudiante accede a la vida intelectual de aquellos que lo rodean pone énfasis particular en lo externo (sociocultural) y señala que el desarrollo ocurre siendo una trayectoria esencial de afuera hacia dentro

Se centra en la interacción estudiante grupo y estudiante grupo y medio ambiente el proceso de aprendizaje interactivo continuo, analiza el contexto y los espacios de aprendizaje como influido por otro contexto y en permanente interdependencia de allí que el aprendizaje se asume como un proceso reflexivo del pensamiento, actividades, creencias, habilidades, y destrezas que denotan las potencialidades dela y el estudiante, la evaluación debe ser cualitativa y formativa lo que el proceso vygotsky llama aprendizaje compartido y socializador en otras palabras. El proceso de enseñanza y aprendizaje no es solo situacional sino también personal y psicosocial.

Educación primaria bolivariana

En el subsistema de la educación primaria se le da continuidad a la aplicación de las técnicas e instrumentos de evaluación descritos en la educación tales como la observación, la entrevista, el registro descriptivo, y el registro del resultado la evaluación atreves de la ficha acumulativa y el boletín informativo con las particularidades propias del subsistema además se utilizan los trabajos individuales y colectivos (investigaciones, debates, diálogos, portafolios, pruebas de desarrollo, informes, producciones, y expresiones artísticas, trabajos comunitarios, ensayos, mapas mentales, y de conceptos entre otros, considerando el niño y la niña en y desde su concepto sociocultural para abordar el proceso de construcción de los aprendizajes.

En la planificación viene siendo dentro del proceso educativo, nada más que se prepara para el día a día o semanalmente para hacer un inicio y un cierre de la programación lo cual vamos a destacar en el aula de clase para ir desarrollando las actividades en el proceso de aprendizaje, cabe destacar que en la planificación tuve una experiencia en tener que preparar un proyecto llamado que hacer en caso de un desastre natural les hable a mis estudiantes de los riesgos y desastres en la zona donde habitamos de igual manera, se les hizo hincapié de cómo, prevenir y actuar en caso de un evento, lo cual nos puede suceder pues hablándole a los estudiantes que estamos exentos a cualquier eventualidad lo cual utilice las medidas y estrategias, de cómo actuar y defenderse ante el mismo . en el aula de clase hice una explicación con un simulacro de un terremoto; en la escuela como primero, los alumnos están contados en el momento que ingresan al aula como segundo deben mantener la calma y evacuar el aula de manera rápida y organizada siempre buscando seguridad y dirigiéndose a la cancha ya que es un sitio amplio abierto en donde no hay peligro de guayas de electricidad, vehículos, arboles, u objetos que puedan desprenderse y dañar la integridad de los niños, de esta manera se está compartiendo una actividad pedagógica llevándola a experiencias que suelen ser parte de la vida cotidiana.

En la planificación de básica integral, el sistema educativo desarrolla unas formas de organización como son los proyectos comunitarios (peic) que es donde se da la participación integral de los representantes se busca integrar la comunidad y hacer que integran ideas y las intercambien tanto con el docente como con los alumnos con la única finalidad que haya motivación e interés por un mejor aprendizaje y tengan conocimiento de dichas actividades como son (cp) clase participativa (pa) proyecto de aprendizaje o el proyecto de desarrollo endógeno (pde) y el plan integral (pi).

Considerando lo antes expuesto, quiero destacar que la evaluación del aprendizaje tiene como finalidad la apreciación que alcanza el alumno y de igual manera reflexionar. Teniendo como base primordial la auto evaluación el docente, en como aplica la estrategia de la manera más acertada y clara para darme a entender y el docente llegue a su propósito.

En esto quiero aclarar que se planifico desarrollo y evaluó, concluyendo a que tome una evaluación didáctica y creativa en donde realice un experimento de un volcán, en donde los alumnos lo traían previa mente hechos con lo ayuda de sus padres en la casa fabricándolo con material de reciclaje usaron periódico, cilindros de papel higiénico, papel aluminio, y también se ayudaron con cartones de huevos y cajas.
Dentro del aula se utilizaron los siguientes ingredientes como fueron bicarbonato de sodio, jabón liquido, agua, lentes de protección, y polvo rojo de pimentón le añadimos al volcán los ingredientes de la siguiente manera. Bicarbonato, jabón, agua, el polvo rojo de pimentón, y por último el vinagre y de inmediato se dio la reacción química.

Finalizo con observar y apreciar que se logro el objetivo planificado, pues los alumnos mostraron interés y fueron participativos de forma oral, escrita, y practica acotando que se divirtieron y fue muy amena la clase para el aprendizaje y enseñanza del mismo, se refleja un proceso y un diagnostico en donde se aplican estrategias para despertar y desarrollar el potencial del alumno.

domingo, 27 de junio de 2010

-bicentenario
Las Rutas de la Libertad es una iniciativa de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) que surge en el marco de la Conmemoración de los Bicentenarios de las Independencias y se encuadra en el principio de solidaridad y cooperación entre las naciones. Nace con la vocación de impulsar actividades culturales que ayuden a mejorar el conocimiento mutuo entre los pueblos, así como promover la colaboración y cooperación entre organizaciones e instituciones, sociales y culturales, para el establecimiento de espacios de intercambio cultural.
El proyecto se centra en los valores de libertad e independencia de los pueblos iberoamericanos en el marco de la Conmemoración de los Bicentenarios de las Independencias, si bien, el proyecto Las Rutas de la Libertad no pretende únicamente referirse a las acciones militares realizadas en un momento histórico determinado, sino incorporar también aquellos otros lugares que por su significado político, cultural o social sean considerados por cada país participante como un impulso a la independencia de la patria.
Las Rutas de la Libertad tiene como objetivos fundamentales el desarrollo de actividades culturales que promuevan el entendimiento entre los pueblos, que apoyen y mejoren el conocimiento de localidades, comunidades o lugares históricos, que fomenten la cooperación cultural y, también, que ayuden a conocer, valorar y reflexionar sobre el presente y el pasado de Iberoamérica para, así, debatir sobre el futuro de la región. Por esto, en las Rutas de la Libertad los jóvenes tienen un protagonismo especial
El proyecto pretende provocar interés y movilizar a la comunidad cultural en torno las personas, grupos, instituciones y proyectos que han contribuido a la independencia y a la modernización de los países. El significado, por tanto de Rutas de la Libertad en el contexto de este proyecto engloba tanto a un recorrido en torno a figuras históricas que lideraron la independencia de los países, como a aquellas otras iniciativas sociales, culturales, artísticas, literarias o políticas que contribuyeron de forma decisiva a la configuración de naciones democráticas y libres. Otro aspecto importante es la recuperación del patrimonio vinculado a los hechos o figuras históricas que protagonizan las Rutas de la Libertad”.
Los sitios y espacios geográficos vinculados directamente en el proyecto tendrán especial implicación en el desarrollo de las actividades, de forma que se movilizarán tanto a los agentes culturales como sociales de los ámbitos locales y regionales.
JUSTIFICACIÓN Y ORIGEN DE LAS RUTAS DE LA LIBERTAD
El proyecto nace a propuesta de diversos países y en el marco de la agenda política de la Conmemoración de los Bicentenarios Iberoamericanos.
La X Conferencia Iberoamericana de Cultura celebrada recientemente en Valparaíso, Chile, convocó a los países y organismos de cooperación a apoyar la elaboración de una agenda compartida para la celebración de los bicentenarios de las independencias y dio mandato a la OEI junto con la SEGIB para la articulación de las conmemoraciones compartidas de los Bicentenarios de las Independencias.
El concepto de “ruta” ha sido elegido para ilustrar los movimientos y procesos históricos que tuvieron lugar en los pueblos iberoamericanos y que lejos de tener una mirada solamente referida al pasado, provoca comprender mejor el presente y el futuro y reflexionar sobre la situación de las sociedades multiétnicas y multiculturales en el complejo mundo actual.
Del mismo modo responde a la necesidad de promover la colaboración y cooperación entre organizaciones e instituciones sociales y culturales para el establecimiento de espacios de intercambio cultural.
LAS RUTAS DE LA LIBERTAD 2009
La actividad de Rutas de la Libertad 2009 se va a centrar en Paraguay y España. Se desarrollará una iniciativa dirigida a jóvenes con edades comprendidas entre los 16 y 17 años, jóvenes que han sido seleccionados tras la elaboración de un trabajo de investigación sobre una tema previamente acordado.
Los jóvenes que participen en las Rutas de la Libertad 2009 van a recorrer lugares emblemáticos relacionados con la conmemoración de los Bicentenarios. El trazado de esta ruta incluirá Paraguay y España. En esta edición de las Rutas de la Libertad, los jóvenes participarán en actos sociales y culturales de carácter muy diverso. Se les facilitará el encuentro con sectores muy diversos de la sociedad, creando así espacios de participación estudiantil en diferentes campos de la cultura y el saber
Estas rutas se enriquecerán con la programación de actividades culturales, pedagógicas y recreativas que se irán desarrollando a lo largo de los recorridos que conforman la ruta. Se atenderá de forma especial a aquellas manifestaciones culturales propias y típicas de los lugares que forman la ruta o que tengan relación con la conmemoración.
Cumplimos así con los objetivos que se proponen las Rutas de la Libertad, tales como mejorar entre los jóvenes el conocimiento de la realidad iberoamericana, potenciar la educación en valores sobre la base de contenidos sobre ciudadanía cultural, diversidad, la historia, sociedad y medioambiente en Iberoamérica, sensibilizar a la población acerca de los significados de la celebración del Bicentenario de la Independencia, propiciar espacios de encuentros interculturales que permitan valorar la cultura y la historia de Iberoamérica. Asimismo, Las Rutas de la Libertad 2009 contribuyen al apoyo para la recuperación de lugares históricos y a favorecer su conocimiento colectivo y facilitar el conocimiento de los museos de las ciudades que configuren las Rutas.

Bicentenario de Venezuela
El jueves 17 de abril de 2008 se creaba la Comisión Presidencial para la Conmemoración del Bicentenario de la Independencia de la República Bolivariana de Venezuela, con el fin de programar los eventos que tendrán lugar entre el 19 de abril de 2009 y el 5 de julio de 2011.
Fue en 1498, cuando Cristóbal Colón en su descubrimiento del Nuevo Mundo avistó Venezuela por primera vez. La ocupación española, que se fija apróximadamente entre el inicio de la conquista en 1510 y el principio de la época de independencia en 1810, se ve contestada por el sentimiento de independencia del pueblo venezolano que entre 1810 y 1821 lleva a cabo el proceso emancipador, para materializar la ruptura con el Imperio Español, este momento emancipador trascendental y definitivo para la independencia de Venezuela es objetivo de exaltación dentro del programa bicentenario. El deseo de independencia se inscribe en un siglo en él que las ideas de la Revolución Francesa, la Ilustración, el Enciclopedismo, introducidos a la provincia de Venezuela por la Compaña Guipuzcoana (encargada del comercio de frutos, cacao y tabaco) que encontraron su auge en Caracas, se unen a eventos históricos que motivan este sentimiento emancipador, tal como la Independencia de los Estados Unidos de América, y un contexto político propicio, con el reinado de José I Bonaparte de España.

Así pues, el 19 de abril de 1810, mientras Napoleón invade España, los miembros del Cabildo de Caracas, actúan en nombre de Fernando VII, contra José I, y establecen una serie de juntas que defienden los valores del rey depuesto, además de intentar obtener el respaldo de ciertas naciones con el envío de delegaciones diplomáticas. Se trata de la primera organización autónoma tras tres siglos de colonización, que ofrece a los patriotas el camino para prender la chispa revolucionaria en el resto del pueblo. Gracias a esto último, la firma de la Declaración de Independencia así como los avances republicanos, provocan el estallido de la guerra de Independencia. De esta forma Venezuela se convierte en el primer país iberoamericano en proclamar su libertad. Fueron Gual, un militar y político venezolano, y José María España, liberal forjado en la masonería, que en 1797 abrieron camino al proceso de emancipación a través de una conspiración fallida de derrocar el dominio colonial español, y establecer una República. Se comenzaba a sentir el descontento de los criollos ligado al escaso acceso permitido por la Corona a cargos administrativos de más prestigio. Sin embargo los venezolanos tuvieron que esperar al año 1806 a la expedición libertadora del Generalísimo Francisco de Miranda llevada a cabo desde Nueva York, con una visión de expandir las independencias al conjunto del continente. Con sus tres barcos el general intentó varios desembarcos hasta llegar al puerto de la Vela de Coro, localidad en la que la bandera tricolor venezolana se izó por primera vez. Pero el proceso de independencia venezolano no resultó tan fácil, la población huyó y Mirando se vio obligado a refugiarse en Inglaterra desde donde prosiguió promoviendo la independencia en el continente latinoamericano.

La independencia venezolana empezó a ver la luz, con el movimiento revolucionario y popular de Caracas el jueves 19 de abril de 1810, en reacción al nombramiento de Vicente Emparan como gobernador de la ciudad en representación de José I de España. El 2 de mayo de 1810 se instala el primer Congreso de Venezuela que oficializa la Primera Republica e inicia la Guerra de Independencia. El sentimiento de independencia se vio ilustrado con la redacción y firma del Acta de la Declaración de Independencia el 5 de julio de 1811, redactado por Juan Germán Roscio, que explica y declara la independencia de siete provincias españolas pertenecientes a la Capitanía General de Venezuela. La Sociedad de Agricultura y Economía fue la principal actriz, con la colaboración de Bolívar y Miranda, en promover el separatismo de España y en ejercer una presión sobre el Congreso para obtener la independencia. En este sentido, el bicentenario pone de relieve estos dos eventos fundamentales para la independencia. La figura de Bolívar, "Libertador de la Gran Colombia y padre de la Patria", que insistió en la construcción de una unión política y económica a través de la Gran Colombia: Ecuador, Nueva Granada, Venezuela, Panamá y Perú es un eje principal de las conmemoraciones que gozan actualmente de su legado ideológico.


Tras el fracaso de la primera Republica el exilio de los líderes independentistas, permite organizar a través del Manifiesto de Cartagena por Bolívar, el futuro de los países que forman la Gran Colombia. Es durante el año 1813 en el contexto de la "Campaña admirable", que Santiago Cariño y Simón Bolívar persisten en dos frentes, el de Oriente y el de Occidente respectivamente. Bolívar conquista Caracas, y el Libertador promueve la guerra a muerte, justificando el exterminio de los españoles que no colaborasen en la independencia venezolana. La batalla de Maturín acaba con la Segunda Republica, en 1814, y finalmente los realistas son derrotados. El derrumbe de las dos Repúblicas se debe en parte a la falta de consideración de los intereses de las clases no dirigentes. En 1815, Bolívar lanza desde Haití, dos invasiones que lograron emprender la liberación de la parte oriental del país, así como el establecimiento en Tierra firme para permitir el triunfo de la República. En su Carta de Jamaica, Bolívar expresa su deseo de implicación por parte de Gran Bretaña en el proceso de independencia americano. El intento de ofensiva a Caracas lanzado por Bolívar desde Barcelona en 1816 fracasa con la derrota de Clarines en 1817, lo cual obliga a Bolívar a partir a Guyana. En 1819 Bolívar establece el Congreso de Angostura, mientras que se proclama Libertador y lanza la Campaña Libertadora de Nueva Granada, que sigue en manos de los realistas. Tras varias batallas, el 17 de diciembre de 1819 se declara la Unión de Venezuela y Nueva Granada y nace la República de Colombia. Es en 1820 que el general español Pablo Morilla, tras seis años de guerra, firma con Bolívar un armisticio y el Tratado de Regularización de la guerra, redactados por Antonio José de Sucre, y que dieron lugar al cese de las hostilidades. No obstante, al vencer el armisticio el 28 de abril de 1821, los dos bandos se movilizan, lo que culmina en la Batalla de Carabobo el 24 de junio de 1821, que se salda con la victoria colombiana, que promueve la toma de Caracas y el resto del territorio a manos de los realistas, materializándose con la Batalla naval del Lago de Maracaibo el 24 de julio de 1823 y la toma del Castillo de San Felipe de Puerto Cabello. El 5 de agosto el último oficial al servicio del Rey de España abandonó territorio venezolano, ilustrando así la independencia de Venezuela.

Sin embargo, el bicentenario de las independencias americanas es percibido en Venezuela, como un proyecto no acabado, y en cuya celebración el protagonismo del pueblo debe ser esencial para que los actos vayan más allá de lo meramente oficial, fomentando así un verdadero sentimiento bicentenario. Se promueve una superación de los paradigmas hegemónicos hacia un mayor pragmatismo que fomente el desarrollo de una memoria colectiva. El pasado 19 de abril, con motivo del 199 aniversario de la primera pincelada en el lienzo de la independencia, el ministro del Poder Popular para la Educación presidió la izada de la Bandera Nacional en el Panteón Nacional lanzando así la celebración, mientras que el alcalde del municipio Libertador, inauguró el Arca que conserva el Libro del Ayuntamiento de Caracas.

El ministro del Poder Popular para la Cultura, Héctor Soto, señaló: "durante tres años tendremos muchas actividades y las hemos clasificado en cinco categorías, eventos y congresos tanto nacionales como internacionales, publicaciones de diversos tipos, audiovisuales, obras de infraestructura y una serie de concursos y certámenes con el fin de incluir al pueblo en esta gran fiesta popular".

Las actividades comprenderán un desfile entre los pueblos de América latina y el Caribe, así como congresos internacionales y actividades territoriales. También, dos producciones cinematográficas tendrán cabida en esta conmemoración, que se adapta a los instrumentos mediáticos actuales, una sobre el Libertador Simón Bolívar por el productor venezolano Alberto Arvelo, y una coproducción argentino-venezolana "Canto a la general a la patria inacabada" dirigida por el cineasta argentino Fernando Pino Solanas. En el plano político, se celebrará una semana de reuniones entre los ministros de cultura de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA).

En el marco de esta popularización del evento bicentenario, se proyectó "El retorno de Miranda" en todas las salas de Cinemática Nacional el 19 de abril de este mismo año, el 17 de abril se llevó a cabo una visita guiada de los lugares emblemáticos de la ruta del 19 de abril, igualmente se lanzó una convocatoria pública para crear la letra del himno oficial del grupo bicentenario. Paralelamente, se multiplican los concursos como eje de motivación y de promoción de la conmemoración. En un impulso de producción cultural con el motivo de fomentar la lectura infantil y adolescente, se propone un concurso para la redacción de textos históricos de Venezuela. En este sentido, se abren debates reflexivos sobre los grandes ejes de la independencia, como el concurso lanzado por el Centro Nacional de Historia, el Instituto del Patrimonio Cultural, y los Gabinetes Estadales del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, sobre ideas para simbolizar la batalla de Carabobo. En el plano musical, se busca favorecer la participación de músicos y compositores en la elaboración de la Marcha del Bicentenario.

La décima edición del Congreso de Historia Regional y Local está prevista entre el 21 y el 23 de abril de 2010, en Coro estado Falcón, bajo el lema 200 años después, Independencia y Revolución. El Centro Nacional de Historia y la Universidad Experimental Francisco de Miranda, se pretende invitar de esta forma al intercambio académico y social impulsando el diálogo entre investigadores, estudiantes, y personas interesadas por la historia, dentro de un marco multicultural en lo concierne la construcción de la identidad latinoamericana. De igual forma, los ministerios de Poder Popular para la Cultura y para la Educación, se unieron en la organización de un foro que se interesó por "El pueblo como sujeto histórico en los procesos de liberación: Los protagonistas silenciados: indígenas, afroamericanos y mujeres", el mes de mayo pasado en la Casa de las Letras Andrés Bello, acto en el que participaron antropólogos e historiadores reconocidos. Así pues, el Bicentenario es una excusa para retomar y reenfocar las grandes problemáticas antropológicas y sociológicas de la cuestión.

Cabe destacar el simbolismo que emana la figura del Libertador que protagoniza en las conciencias colectivas estos eventos conmemorativos. El poema de Eugenio Montejo "Nostalgia de Bolívar", contiene la esencia de lo que para muchos es el espíritu bicentenario, "Adentro de nosotros Bolívar se desborda". El pueblo venezolano se enfrenta por tanto a un reto histórico, que es el de concluir el lienzo que estima inacabado, definiendo de nuevo su identidad como nación, en el seno del multiculturalismo latinoamericano, y reviviendo así el alma del Libertador doscientos años después, en un contexto geopolítico complejo que invita a reflexionar acerca del proyecto futuro que los pueblos latinoamericanos desean emprender.

domingo, 20 de junio de 2010

LEV SEMIONOVICH VYGOTSKY
(1896-1934)



El destino de la obra científica de Lev S. Vygotsky es excepcional. En primer lugar, Vygotsky, uno de los más grandes psicólogos del siglo XX, no recibió nunca una educación formal en psicología. Fallecido a los 37 años, sólo pudo dedicar un decenio a su labor científica y no llegó a ver la publicación de sus obras más importantes.

Pero, aun así, Vygotsky, el Mozart de la psicología (como lo llamara el filósofo S.Tulmin), fue el autor de una de las teorías más prometedoras en esta disciplina. Más de medio siglo después de su muerte, ahora que se han publicado sus principales obras, Vygotsky se ha convertido en un autor de vanguardia: “Es indudable que, en múltiples aspectos, Vygotsky se adelantó considerablemente a nuestra propia época”, afirma uno de sus mejores intérpretes (Rivière,1984, pág. 120).

Este fenómeno, harto raro en la historia de la ciencia, puede acaso explicarse por dos factores vinculados estrechamente entre sí: la envergadura y la originalidad de su producción científica, elaborada en periodo relativamente breve, constituyen la prueba palpable de que Vygotsky era un genio. Por otro lado, la actividad de Vygotsky se desarrolló en un periodo de cambios históricos espectaculares: la Revolución de Octubre en Rusia. El sistema psicológico de Vygotsky se basa en una teoría del desarrollo mental ontogenético que a su vez, por muchos de sus aspectos, constituye una teoría histórica del desarrollo individual. Se trata, por tanto, de una concepción genética de un fenómeno genético. De ello cabe extraer seguramente una enseñanza epistemológica: parece ser que las épocas históricas de cambios revolucionarios agudizan la sensibilidad del pensamiento humano y la predisponen hacia todo lo que atañe a la génesis, la transformación, la dinámica, el devenir y la evolución.

La vida y la obra de Vygotsky

Lev Semionovich Vygotsky nació en Orsha, pequeña ciudad de Bielorrusia, el 17 de noviembre de 1896. Tras concluir la enseñanza secundaria en la ciudad de Gomel, a partir de 1912 cursó estudios universitarios de derecho, filosofía e historia en Moscú. Durante sus estudios secundarios y universitarios, Vygotsky adquirió una excelente formación en la esfera de las ciencias humanas (lenguas y lingüística, estética y literatura, filosofía e historia). Ya a la edad de 20 años escribió un estudio voluminoso sobre Hamlet. La poesía, el teatro, la lengua y los problemas del signo y del significado, la teoría literaria, el cine, los problemas de la historia y de la filosofía, interesaron vivamente a Vygotsky mucho antes de que abordara la investigación en materia de psicología. Es importante señalar que su primer libro, que le orientó definitivamente hacia la psicología, se titulaba Psicología del arte (1925).

Nos parece interesante establecer aquí un paralelo con Jean Piaget. Nacido el mismo año que el pensador suizo, que tampoco había recibido una formación de psicólogo, Vygotsky será con el tiempo, al igual que Piaget, el autor de una notable teoría del desarrollo mental. Desde su adolescencia y a lo largo de toda su vida, Piaget se orientó hacia las ciencias biológicas. Esta diferencia de inspiración explica tal vez la que existe entre estos dos importantes exponentes de la psicología del desarrollo: Piaget pone de relieve los aspectos estructurales y las leyes de carácter universal (de origen biológico) del desarrollo, mientras que Vygotsky destaca las contribuciones de la cultura, la interacción social y la dimensión histórica del desarrollo mental.

De regreso a Gomel, terminados sus estudios universitarios, Vygotsky se dedica a actividades intelectuales muy variadas. Enseña psicología, comienza a preocuparse por los problemas de los niños impedidos y prosigue sus estudios de teoría literaria y psicología del arte. Tras sus primeros éxitos profesionales en psicología (ponencias en congresos nacionales), se instala en Moscú en 1924 y pasa a ser colaborador del Instituto de Psicología. En Moscú, durante un prodigioso decenio (1924-1934), Vygotsky, rodeado de un grupo de colaboradores tan apasionados como él por la elaboración de una verdadera reconstrucción de la psicología, crea su teoría histórico-cultural de los fenómenos psicológicos.

Ignorados durante largo tiempo, los escritos fundamentales de Vygostsky y sus actividades profesionales sólo han sido descubiertos y reconstituidos recientemente, y poco a poco. El lector interesado puede ahora encontrarlos en las dos obras de Levitin (1982), Luria (1979), Mecacci (1983), Rivière (1984) Schneuwly y Bronckart (1985), Valsiner (1988) y, por supuesto, en la antología de textos de Vygotsky en seis volúmenes (Vygotsky, 1982- 1984).

Durante este breve período de investigación, Vygotsky redactó aproximadamente 200 textos, de los cuales se ha perdido una parte. La fuente principal sigue siendo la obra publicada en ruso entre 1982 y 1984, pero, aunque esta antología se titula Obras completas, no comprende en realidad todos los textos que se han conservado. En efecto, aún no se han reeditado varios libros y artículos publicados con anterioridad.

La bibliografía más completa de los trabajos de Vygotsky y, asimismo, la lista de traducciones de sus obras y de los estudios que se le han consagrado figuran en sexto tomo de las Obras completas y en la obra de Schncuwly y Bronckart (1985). Señalemos de paso que algunas ediciones de obras de Vygotsky, especialmente en inglés, no han sido muy acertadas y que, sobre todo, han creado gran número de equívocos; Tal es, concretamente, el caso de la edición gravemente mutilada de las obras más importantes de Vygotsky, Pensamiento y lenguaje, publicada en 1982 en inglés con el título de Thought and language. Es de esperar que las ediciones de las Obras completas que actualmente se preparan en varias lenguas (español, inglés, italiano, serbocroata, etc.) ayuden a los investigadores a captar mejor las auténticas ideas de Vygotsky. Por otro lado, los datos bibliográficos presentados en la versión original de las Obras completas, así como los comentarios que figuran en cada volumen, facilitan la reconstrucción de la génesis de las ideas del psicólogo bieloruso. Esta reconstrucción, entre otros efectos, hará posible una interpretación más fundamentada de su pensamiento, especialmente en el caso de formulaciones diferentes de las mismas ideas que figuran en obras redactadas en distintas fechas.

Sea como fuere, para los lectores que no puedan consultar en ruso los textos del gran psicólogo, existirá siempre una dificultad y es que, por el hecho de haber creado un sistema teórico original, Vygotsky elaboró igualmente una terminología capaz de expresar esa originalidad. De ahí que toda traducción corra el peligro de deformar sus ideas, al menos parcialmente.

De la suma de ideas de Vygotsky trataremos de analizar sucintamente en estas páginas aquellas que interesan a la educación, dejando de lado las que tratan de la metodología de la ciencia, de psicología general, de la psicología del arte, de la defectología, etc. Nuestro estudio versará, por tanto, sobre dos puntos: por un lado, las consecuencias pedagógicas de su teoría de la ontogénesis mental y, por otro, el análisis de sus ideas propias y explícitamente pedagógicas. Huelga decir que las interpretaciones expuestas en el presente artículo son las de su autor.

Por haber estudiado desde hace largo tiempo los textos de Vygotsky, en vez de reproducir literalmente sus palabras, trataré de captar el sentido profundo de sus ideas y de presentarlas en términos comprensibles para el lector que no esté familiarizado con sus obras. Luego, yendo un poco más allá de la mera presentación de las ideas de Vygotsky que atañen a los problemas de la educación, intentaré hacer una exposición suscinta de la aplicación de estas ideas a la investigación pedagógica y a la práctica educativa.

Teoría del desarrollo mental y problemas de la educación

Si hubiese que definir el carácter específico de la teoría de Vygotsky mediante una serie de palabras y formulas clave, habría que mencionar sin falta por lo menos las siguientes: sociabilidad del hombre, interacción social, signo e instrumento, cultura, historia y funciones mentales superiores. Y si hubiese que ensamblar esta palabras y formulas clave en una expresión única, podría decirse que la teoría de Vygotsky es una “teoría socio-histórico-cultural del desarrollo de las funciones mentales superiores”, aunque esta teoría suele más bien ser conocida con el nombre de “teoría histórico-cultural”.

Para Vygotsky el ser humano se caracteriza por una sociabilidad primaria. Henri Wallon expresa la misma idea de modo más categórico: “El (individuo) es genéticamente social” (Wallon, 1959). En la época de Vygotsky este principio no pasaba de ser un postulado, una hipótesis puramente teórica. Pero, en la actualidad, puede afirmarse que la tesis de una sociabilidad primaria y, en parte, genéticamente determinada, posee casi el estatuto de un hecho científico establecido como resultado de la convergencia de dos corrientes de investigación: por un lado, las investigaciones biológicas, como las relativas al papel que desempeña la sociabilidad en la antropogénesis o las que atañen al desarrollo morfofuncional del niño de pecho (existen, por ejemplo, pruebas cada vez más abundantes de que las zonas cerebrales que rigen las funciones sociales, tales como la percepción del rostro o de la voz humana, experimentan una maduración precoz y acelerada); por otro lado, las recientes investigaciones empíricas sobre el desarrollo social de la primera infancia demuestran ampliamente la tesis de una sociabilidad primaria y precoz (Bowlby, 1971; Schaffer, 1971; Zazzo, 1974 y 1986; Thomas, 1979; Lambe y Scherrod, 1981; Tronick, 1982; Lewis y Rosenblum, 1974; Stambak et al., 1983; Zaporozetz y Lissina, 1974; Lissina, 1986; Ignjatovic-Savic et al., en prensa).

Los análisis teóricos llevaron a Vygotsky a defender tesis bastantes visionarias sobre la sociabilidad precoz del niño y a deducir de ellas las consecuencias respecto de la teoría del desarrollo del niño. Vygotsky (1982-1984, Vol. IV, pág.. 281) escribía en 1932): “Por mediación de los demás, por mediación del adulto, el niño se entrega a sus actividades. Todo absolutamente en el comportamiento del niño está fundido, arraigado en los social.” Y prosigue: “De este modo, las relaciones del niño con la realidad son, desde el comienzo, relaciones sociales. En este sentido, podría decirse del niño de pecho que es un ser social en el más alto grado.”

La sociabilidad del niño es el punto de partida de sus interacciones sociales con el medio que lo rodea. Los problemas de la psicología de la interacción social son actualmente harto conocidos y, por tal motivo, los limitaremos aquí a mencionar brevemente algunas particularidades de la concepción de Vygotsky. Por origen y por naturaleza el ser humano no puede existir ni experimentar el desarrollo propio de su especie como una mónada aislada; tiene necesariamente su prolongación en los demás; de modo aislado no es un ser completo. Para el desarrollo del niño, especialmente en su primera infancia, lo que reviste importancia primordial son las interacciones asimétricas, es decir las interacciones con los adultos portadores de todos los mensajes de la cultura. En este tipo de interacción el papel esencial corresponde a los signos, a los distintos sistemas semióticos, que, desde el punto de vista genético, tienen primero una función de comunicación y luego una función individual: comienzan a ser utilizados como instrumentos de organización y de control del comportamiento individual.2 Este es precisamente el elemento fundamental de la concepción que Vygotsky tiene de la interacción social: en el proceso del desarrollo esta desempeña un papel formador y constructor. Ello significa simplemente que algunas categorías de funciones mentales superiores (atención voluntaria, memoria lógica, pensamiento verbal y conceptual, emociones complejas, etc.) no podrían surgir y constituirse en el proceso del desarrollo sin la contribución constructora de las interacciones sociales.3

Esta idea indujo a Vygotsky a formular generalizaciones cuyo valor heurístico dista mucho de estar agotado, aún en la actualidad. Se trata de la célebre tesis sobre la “transformación de los fenómenos interpsíquicos en fenómenos intrapsíquicos”. Veamos una de las formulaciones de esta idea: “La más importante y fundamental de las leyes que explican la génesis y a la cual nos conduce el estudio de las funciones mentales superiores podría expresarse del modo siguiente: cada comportamiento semiótico del niño constituía exteriormente una forma de colaboración social, y ésa es la razón de que preserve, incluso en las etapas más avanzadas del desarrollo, el modo de funcionamiento social. La historia del desarrollo de las funciones mentales superiores aparece así como la historia de la transformación de los instrumentos del comportamiento social en instrumentos de la organización psicológica individual” (Vygotsky, 1982-1984, Vol. VI, p. 56).

La ejemplar investigación que Vygotsky lleva a cabo partiendo de esta idea versa sobre las relaciones entre el pensamiento y el lenguaje en el proceso de la ontogénesis (que es, por otro lado, el tema fundamental de su obra Pensamiento y lenguaje). Como hoy sabemos, la capacidad de adquisición del lenguaje en el niño está determinada en gran medida por la herencia.

La investigación de Vygotsky demuestra que, aún en este caso, la herencia no es una condición suficiente, sino que es también necesaria la contribución del medio social en forma de un tipo de aprendizaje muy concreto. Según Vygotsky, esta forma de aprendizaje no es sino una construcción en común en el proceso de las actividades compartidas por el niño y el adulto, es decir, en el marco de la colaboración social. Durante esta etapa de colaboración preverbal el adulto introduce el lenguaje que, apoyado en la comunicación preverbal, aparece desde un comienzo como un instrumento de comunicación y de interacción social. En el mencionado libro Vygotsky describe las sutilezas del proceso genético mediante el cual el lenguaje, en calidad de instrumento de las relaciones sociales, se transforma en un instrumento de la organización psíquica interior del niño (la aparición del lenguaje privado, del lenguaje interior, del pensamiento verbal).

En lo que concierne a nuestro tema, a saber, las repercusiones de la teoría del desarrollo en la educación, se desprenden varias conclusiones importantes. En primer lugar, nos encontramos ante una solución original del problema de la relación entre el desarrollo y el aprendizaje: incluso cuando se trata de una función determinada en gran medida por la herencia (como ocurre con el lenguaje) la contribución del entorno social (es decir del aprendizaje) sigue teniendo de todos modos un carácter constructor y, por tanto, no se reduce únicamente al papel de activador, como en el caso del instinto, ni tampoco al de estímulo del desarrollo que se limita a acelerar o a retrasar las formas de comportamiento que aparecen sin él. La contribución del aprendizaje consiste en que pone a disposición del individuo un poderoso instrumento: la lengua. En el proceso de adquisición, este instrumento se convierte en parte integrante de las estructuras psíquicas del individuo (la evolución del lenguaje). Pero hay algo más: las nuevas adquisiciones (el lenguaje), de origen social, operan en interacción con otras funciones mentales, por ejemplo, el pensamiento. De este encuentro nacen funciones nuevas, como el pensamiento verbal. En este punto nos encontramos con una tesis de Vygotsky que no ha sido todavía suficientemente asimilada y utilizada en la investigación, ni siquiera en la psicología actual. Lo fundamental en el desarrollo no estriba en el progreso de cada función considerada por separado sino en el cambio de las relaciones entre las distintas funciones, tales como la memoria lógica, el pensamiento verbal, etc.,es decir, el desarrollo consiste en la formación de funciones compuestas, de sistemas de funciones, de funciones sistemáticas y de sistemas funcionales.

El análisis de Vygotsky sobre las relaciones entre desarrollo y aprendizaje en lo relativo a la adquisición del lenguaje nos lleva a definir el primer modelo del desarrollo en estos términos: en un proceso natural de desarrollo, el aprendizaje se presenta como un medio que fortalece este proceso natural, pone a su disposición los instrumentos creados por la cultura que amplían las posibilidades naturales del individuo y reestructuran sus funciones mentales.

El papel de los adultos, en cuanto representantes de la cultura en el proceso de adquisición del lenguaje por el niño y de apropiación por éste de una parte de la cultura (la lengua), nos lleva a describir un nuevo tipo de interacción que desempeña un papel determinante en la teoría de Vygotsky. En efecto, además de la interacción social, hay en esta teoría una interacción con los productos de la cultura. Huelga decir que no se puede separar ni distinguir a las claras estos dos tipos de interacción que suelen manifestarse en forma de interacción sociocultural.

Para esclarecer estas ideas de Vygotsky, citaremos la obra de Meyerson, de tan significativo título Las funciones psicológicas y las obras (1948). La idea fundamental de Meyerson es la siguiente: “Lo humano en su totalidad tiende a objetivarse y a proyectarse en las obras” (p.69). Y la tarea de la psicología consiste en “buscar los contenidos mentales en los fenómenos de civilización descritos” (p. 14) o en “considerar el carácter de las operaciones mentales implicadas” (p.138).

Al analizar el papel que desempeña la cultura en el desarrollo individual, Vygotsky expone ideas análogas. En el conjunto de las adquisiciones de la cultura, centra su análisis en aquellas que tienen por objeto controlar los procesos mentales y el comportamiento del hombre. Se trata de los diferentes instrumentos y técnicas (incluso tecnologías) que el hombre asimila y orienta hacia sí mismo para influir en sus propias funciones mentales. Se crea así un sistema gigantesco de “estímulos artificiales y exteriores” mediante los cuales el hombre domina sus propios estados interiores. Una vez más, pero de modo diferente, encontramos en Vygotsky el fenómeno del interpsiquismo. Desde el punto de vista psicológico, el individuo tiene su prolongación, por un lado, en el otro y, por otro lado, en sus obras y en su cultura, que constituye según Marx su “cuerpo no orgánico”. Esta expresión es muy justa: la cultura forma parte integrante del individuo y, no obstante, es exterior a él. Considerado de esta manera, el desarrollo del hombre no se reduce únicamente a los cambios que acontecen en el interior del individuo, sino que se manifiesta como un desarrollo alomorfo que podría adoptar dos formas distintas: producción de auxiliares exteriores en cuanto tales y creación de instrumentos exteriores que pueden utilizarse para producir cambios interiores (psicológicos). De esta manera, aparte de los instrumentos que el hombre ha creado a lo largo de toda su historia y que sirven para dominar los objetivos (la realidad exterior), existe toda una serie de instrumentos que, orientados hacia el hombre mismo, se pueden utilizar para controlar, dominar y desarrollar las capacidades del individuo.

Estos instrumentos comprenden, por mencionar solo algunos: la lengua, la lengua, escrita y hablada (y toda la Galaxia Gutenberg, por emplear la expresión de M. McLuhan), los rituales, los modelos de comportamiento en las obras de arte, los sistemas de conceptos científicos, las técnicas que ayudan a la memoria o al pensamiento, los instrumentos que fortalecen la movilidad o la percepción humana, etc. Todos estos instrumentos culturales son “extensiones del hombre” (McLuhan 1964), es decir factores de prolongación y de amplificación de las capacidades humanas.

Para la antropología cultural, descripciones como ésta pueden parecer triviales, pero en el orden conceptual que rige en psicología, tradicionalmente marcado por la subjetividad, es muy raro que se tomen en cuenta tales factores culturales. Incluso la antropología cultural se limita a menudo al solo aspecto de la objetivación de las capacidades del hombre en los productos de la cultura.

Para McLuhan, más aún y mucho antes que él, para Vygotsky, lo que importa son las consecuencias psicológicas, las repercusiones que la existencia de estos instrumentos tiene en el desarrollo del individuo, la interacción del individuo con esos instrumentos.

Al analizar esas consecuencias el punto de partida de Vygotsky es el célebre enunciado de F. Bacon (que él cita repetidamente) “Necnanus, nisi intellectus, sibi permissus, multa valent:instrumentis et auxilibus res perficitur” [la mano y la inteligencia humanas, privadas de los instrumentos necesarios y de los auxiliares, resultan bastante impotentes, al contrario, lo que fortalece su potencia son los instrumentos y los auxiliares que ofrece la cultura].

En primer lugar, la cultura crea un número cada vez más elevado de poderosos auxiliares externos (instrumentos, aparatos, tecnologías) que prestan apoyo a los procesos psicológicos.

Desde los nudos con que se ata un pañuelo o las marcas que se practican en un trozo de madera con objeto de conservar la memoria de determinados acontecimientos hasta los poderosos bancos de datos informatizados o las tecnologías modernas de la información, el progreso ha sido constante en la esfera de la “tecnología psicológica”. Junto a la memoria o la inteligencia individual y natural, existen una memoria y una inteligencia exteriores y artificiales. ¿Cuál podría ser la eficacia de un europeo moderno que careciera de esta tecnologías, que dependiera únicamente de sí mismo, “desnudas la mano y la inteligencia”? ¿Acaso podría la psicología elaborar un orden serio de conceptos relativos a los procesos mentales superiores sin tomar en consideración esos auxiliares exteriores? En efecto, la existencia misma de estos auxiliares modifica el carácter del proceso interior del individuo. Para convencerse de ello basta con observar qué cambios experimentan las operaciones aritméticas más sencillas en quienes se han acostumbrado a utilizar las calculadoras de bolsillo. Los verdaderos problemas de la investigación residen en analizar las reestructuraciones de los procesos interiores en función de la existencia de estos auxiliares y de la interacción de las partes exteriores e interiores de tales procesos.

Pero, además de los auxiliares externos, existen los instrumentos psicológicos contenidos en las obras culturales que podemos interiorizar. Se trata de todos los sistemas semióticos, prácticas, procedimientos y técnicas conceptuales de los medios de comunicación, operaciones y estructuras de carácter intelectual que se dan en todas las adquisiciones de la cultura.

En sus análisis no se detenía Vygotsky - como tampoco McLuhan - en el nivel superficial de estas adquisiciones. Su objetivo era captar las significaciones ocultas y profundas. Esta tendencia del análisis se expresa en la célebre máxima de McLuhan: “el medio es el mensaje”. El medio de comunicación es, pues, portador de las significaciones profundas. Se podría explicar este enfoque mediante el ejemplo de un instrumento tal como la lengua escrita (el ejemplo analizado por los dos autores mencionados). El individuo (o el grupo cultural) que ha hecho suya la lengua escrita no es el mismo individuo que posee, por añadidura, un saber técnico. La lengua escrita y la cultura libresca cambian profundamente los modos de funcionamiento de la percepción, de la memoria y del pensamiento. La razón de ello radica en que este medio lleva en sí mismo un modelo de análisis de las realidades (análisis en unidades diferenciadas, carácter lineal y temporal de la organización de los pensamientos, pérdida del sentido de la totalidad, etc.) y las técnicas psicológicas, en especial la amplificación del poder de la memoria que, por consiguiente, trae consigo el cambio de las relaciones entre la memoria y el pensamiento, etc. Así pues, al acceder a la lengua escrita, el individuo se apropia las técnicas psicológicas que le ofrece su cultura, y que, a partir de ese momento, se vuelven “técnicas interiores” (Vygotsky utiliza aquí la expresión de Claparède). De este modo, un instrumento cultural se arraiga en el individuo y se convierte en un instrumento individual privado. Cuando se piensa en los cambios tecnológicos modernos, se podría plantear un problema de considerable importancia: ¿cuáles son las consecuencias de la utilización de las modernas tecnologías intelectuales (término, a mi juicio, más pertinente que la palabra “informática”), a saber, las computadoras, los bancos informatizados de datos, etc., en los procesos cognoscitivos del individuo?

La investigación ejemplar de Vygotsky sobre la apropiación de los instrumentos culturales que se convierten en técnicas interiores atañe a la formación de los conceptos: estudios comparados sobre los conceptos experimentales, los conceptos espontáneos y los conceptos científicos. Los resultados de esta investigación figuran en su obra Pensamiento y lenguaje.

En el meollo de estas investigaciones se encuentra la adquisición de los sistemas de conceptos científicos, la más importante durante el periodo escolar. Según la concepción de Vygotsky el sistema de conceptos científicos constituye un instrumento cultural portador, a su vez, de mensajes profundos y, al asimilarlo, el niño modifica a fondo su modo de pensar.

La propiedad esencial de los conceptos científicos consiste en su estructura, en el hecho de que se organizan en sistemas jerarquizados (otras estructuras posible son las “redes”, los “grupos”, los “árboles genealógicos” , etc.). Al interiorizar esa estructura, el niño amplía considerablemente las posibilidades de su pensamiento porque aquélla pone a su disposición un conjunto de operaciones intelectuales (diferentes tipos de definición, operaciones de cuantificación lógica, etc.).

Son evidentes las ventajas de esta estructura cuando se la compara con estructuras de “prácticas”, tales como las categorías de “mueble”, “ropa”, etc. Si tratamos, por ejemplo, de dar una definición lógica al término “mueble”, veremos muy pronto lo que pueden ser los límites de las categorías prácticas o de las categorías fundadas en ellas que no tienen la estructura formal de los conceptos científicos. Son, pues, evidentes las ventajas que obtienen todos los individuos al apropiarse instrumentos intelectuales tan potentes.

El proceso de adquirir los sistemas de conceptos científicos es posible a través de la educación sistemática de tipo escolar. La contribución de la educación organizada y sistemática es, en este punto, fundamental en comparación con la adquisición del lenguaje oral, en el que el aprendizaje desempeña un papel constructor pero que sólo requiere la presencia de adultos que posean la lengua en calidad de partícipes en las actividades comunes.

Nos hallamos así ante el segundo modelo del desarrollo. Vygotsky lo denomina “desarrollo artificial”: “Se puede definir la educación como el desarrollo artificial del niño [...] La educación no se limita únicamente al hecho de ejercer una influencia en los procesos del desarrollo, ya que reestructura de modo fundamental todas las funciones del comportamiento” (Vygotsky, 1982- 1984, vol. I, pág.107).

Lo esencial estriba aquí en que la educación se convierte en el desarrollo, mientras que en el primer modelo no era más que el medio de fortalecer el proceso natural; aquí, la educación constituye una fuente relativamente independiente del desarrollo. Conforme a la teoría de Vygotsky, se podrían identificar diversos modelos de desarrollo (cosa que él mismo explicó en varias ocasiones) si se tiene en cuenta el periodo del desarrollo de que se trate, la índole de los instrumentos culturales, el grado de determinación hereditaria de las funciones, etc.

Si se toma en consideración la multiplicidad y la diversidad de los instrumentos y de las técnicas culturales que es o no posible adquirir en las diferentes culturas o en las diferente épocas históricas, muy fácilmente podrían conceptuarse las diferencias interculturales o históricas en el desarrollo cognoscitivo, tanto de los grupos como de los individuos. A la luz de esta concepción del desarrollo de la inteligencia humana, parece paradójico hablar de culture-freetests of intelligence (que se convierte, según la fórmula de Bruner, en intelligence-free tests) o pensar que el único concepto científico posible de la inteligencia es el que reduce la inteligencia a indicadores tales como el tiempo de reacción, el potencial eléctrico suscitado, etc. (como lo hace Eysenck en un artículo reciente, 1988).

El análisis de este segundo modelo del desarrollo, denominado “desarrollo artificial”, cuyo ejemplo característico es el proceso de la adquisición de sistemas de conceptos, llevó a Vygotsky a descubrir la dimensión metacognoscitiva del desarrollo. En efecto, la adquisición de sistemas de conocimientos basados en tal grado de generalización, la interdependencia de los conceptos dentro de una red tal de conceptos que permite pasar fácilmente de uno a otro, las operaciones intelectuales que pueden ejecutarse con bastante facilidad y la existencia de modelos exteriores (en los textos o demostrados por los educadores) de la aplicación de esas operaciones facilitan la toma de conciencia (en ruso ossoznanie) y el control (ovladanie) del individuo en lo que atañe a sus propios procesos cognoscitivos. Este proceso de autorregulación voluntaria resulta más fácil gracias al tipo de proceso de aprendizaje (aprendizaje verbal, explicación de todas las operaciones intelectuales, exteriorización de la anatomía del proceso de construcción de conceptos, elaboración de conceptos en común, vigilancia del proceso de aprendizaje por el adulto experto, etc.).

En estas condiciones el individuo podría adquirir un conocimiento bastante preciso de sus propios procesos cognoscitivos y el control voluntario de los mismos, en lo cual reside la esencia misma de la operaciones metacognoscitivas. Hay que afirmar de manera explícita que la obra de Vygotsky constituye la fuente histórica y teórica más importante para la conceptualización y el estudio empírico de los procesos metacognoscitivos. Son palmarios los hallazgos científicos de Vygotsky en esta esfera: en vez de considerar los procesos metacognoscitivos como meras técnicas prácticas de dominio de sí mismo (como en el caso de la mnemotécnica) o como problemas aislados (según suele ocurrir con los problemas de la metamemoria), Vygotsky propone por su parte un marco teórico dentro del cual los problemas que planean los procesos metacognoscitivos se integran en una teoría general del desarrollo de las funciones mentales superiores. En dicha teoría tales procesos aparecen como una etapa necesaria en condiciones perfectamente definidas, y desempeñan de rechazo un papel considerable en la reestructuración de la cognición en general, papel que ilustra del modo más preciso la concepción de Vygotsky sobre el desarrollo como proceso de transformación de las relaciones entre las funciones mentales particulares. En este sentido, por ejemplo, hasta el término de “metamemoria” (Flavell y Wellman, 1977) es inadecuado, ya que no se trata aquí de la intervención de medios mnemónicos en las actividades mnemónicas, sino de la intervención de procesos del pensamiento (que se han vuelto conscientes y voluntarios) en las actividades mnemónicas. Se trata simplemente de nuevas relaciones que se establecen entre dos funciones distintas.

Así pues, aun en la actualidad, la teoría de Vygotsky es la única que ofrece, al menos en principio, la posibilidad de conceptuar científicamente los procesos metacognoscitivos, que permite vincular esta dimensión del desarrollo cognoscitivo con el desarrollo cognoscitivo en general y explicar el origen de esta capacidad del individuo para controlar sus propios procesos interiores, mediante el ya mencionado esquema de Vygotsky que describe el paso del control exterior e interindividual al control intrapsíquico individual.

Concluiremos esta parte de nuestro estudio esbozando las posibles aplicaciones de la teoría de Vygotsky sobre el desarrollo mental a la investigación y la práctica pedagógicas. He aquí, a nuestro juicio, los puntos fundamentales de ese esbozo:

En primer lugar, ninguna otra teoría psicológica del desarrollo concede tanta importancia a la educación como la de Vygotsky. Según esta teoría, la educación no es en modo alguno exterior al desarrollo: “La escuela es, por consiguiente, el lugar mismo de la psicología, ya que es el lugar mismo de los aprendizajes y de la génesis de las funciones psíquicas”, escribe acertadamente J.P.Bronckart (subrayado en el original, Schneuwly y Bronckart, 1985).

Esta teoría podría, pues, utilizarse con eficacia para comprender mejor los fenómenos educativos, y sobre todo el papel que desempeñan en el desarrollo para elaborar investigaciones pedagógicas y tratar de encontrar aplicaciones prácticas.

En segundo lugar, gracias a la teoría de Vygotsky se han introducido en la psicología contemporánea, de modo directo o indirecto, todo un conjunto de nuevos problemas de investigación empírica que revisten la mayor importancia para la educación.

Las investigaciones sobre la sociabilidad precoz del niño (véanse las ya citadas fuentes), que constituyen un campo de estudio en pleno desarrollo, han contribuido a una mejor comprensión de la primera infancia. A este respecto, se han aplicado ya medidas prácticas en la educación de los niños de corta edad.4

La relación entre las interacciones sociales y el desarrollo cognoscitivo constituye un tema predilecto de Vygotsky que ha sido muy estudiado en la psicología contemporánea, en la intersección entre la psicología social y la psicología cognoscitiva, siendo evidentes sus aplicaciones prácticas en materia de educación (por ejemplo, Perret-Clermont (1979); Doise y Mugny (1981); Cresas (1987); Hinde, Perret-Clermont y Stevenson-Hinde (1988); Rubcov (1987); Wertsch (1985a y 1985b).

Las actuales investigaciones sobre la mediación semiótica, el papel que desempeñan los sistemas semióticos en el desarrollo mental y el desarrollo de lenguaje están a todas luces fuertemente influidas por las tesis de Vygotsky (Ivic,1978; Wertsch,1983).

En tercer lugar, la teoría de Vygotsky constituye, histórica y científicamente, la única fuente importante de las investigaciones sobre los procesos metacognoscitivos en la psicología contemporánea. El papel que desempeñan estos procesos en la educación y el desarrollo reviste una importancia que nunca podrá sobreestimarse. La falta de investigaciones teóricas y empíricas, que podrían no obstante concebirse, y con excelente rendimiento, en el marco de la teoría de Vygotsky, es la única razón de que todavía no se hayan tenido en cuenta esos procesos en el ámbito de la educación. Sin embargo, es cierto que dichos procesos están ya a la orden del día, tanto en psicología como en pedagogía.

En cuarto lugar, se podría fácilmente elaborar un sistema de análisis y un conjunto de instrumentos de investigación y de diagnóstico a partir de las tesis de Vygotsky sobre el “desarrollo artificial”, es decir sobre el desarrollo sociocultural de las funciones cognoscitivas. Para comenzar bastaría con hacer el inventario de los auxiliares exteriores, de los instrumentos y de las “técnicas interiores” de que disponen los individuos y los grupos sociales y culturales para elaborar los parámetros mediante los cuales unos y otros podrían compararse entre sí. Es evidente que esos instrumentos, elaborados de acuerdo con este marco teórico, eliminarían el peligro de interpretaciones racistas y patrioteras.

En quinto lugar, a partir de los dos modelos de los que hemos hablado en este artículo, se ha conceptualizado toda una gama de formas de aprendizaje a partir de las ideas de Vygotsky o próximas a las suyas. Mencionemos algunas: aprendizaje cooperativo, aprendizaje orientado, aprendizaje fundado en el conflicto sociocognoscitivo, elaboración de conocimientos en común, etc. (Doise y Mugny, 1981; Perret-Clermont, 1989; Stambak es al., 1983; Cresas, 1987; Rubcov,1987; Brown y Palincsar,1986).

Para terminar, la reciente aparición de los medios modernos de comunicación visual y de las tecnologías de la información, sus aplicaciones a la enseñanza y el papel que desempeñan a corto y largo plazo en la vida de los niños plantean nuevos y graves problemas. ¿Qué instrumento podría ser más adecuado y útil para investigar las repercusiones de estos nuevos instrumentos culturales en el hombre que una teoría como la de Vygotsky, que coloca precisamente en el centro de sus preocupaciones la función de los instrumentos de la cultura en el desarrollo psicológico histórico y ontogenético? Esta teoría proporciona un marco conceptual ideal para tal tipo de investigaciones, pero queda por realizar una ardua labor de aplicación y de investigación empírica.5

Si pasamos ahora a la crítica de las ideas de Vygotsky, lo primero que salta a la vista es que su teoría no ha salido en muchos de sus aspectos del estado de bosquejo y no ha sido suficientemente elaborada ni aplicada. Concretamente, a menudo sus tesis teóricas no han sido ilustradas ni completadas mediante la elaboración de metodologías idóneas. Pero no se pueden imputar estas lagunas a Vygotsky, ya que sus discípulos se han contentado a menudo con repetir sus tesis en vez de elaborarlas. Por otro lado, no es culpa suya que la psicología contemporánea haya desperdiciado sus esfuerzos y sus recursos llevando a cabo investigaciones inspiradas en paradigmas mucho menos fructuosos que los suyos.

Se ha criticado con frecuencia la distinción establecida por Vygotsky entre dos líneas del desarrollo mental (por otro lado muy vinculadas entre sí en su obra): el desarrollo natural (espontáneo, biológico) y el desarrollo artificial (social, cultural). Estamos de acuerdo con Liders6 en que es necesario mantener esta oposición que sigue siendo provechosa en el campo de las ciencias, en vez de afirmar gratuitamente que todo desarrollo del ser humano es cultural.

Pensamos que cualquier reflexión crítica que pudiera formularse sobre la teoría de Vygotsky debería hacer referencia a la falta de una crítica de las instituciones (o de los “instrumentos”) sociales y culturales. El psicólogo bielorruso, fascinado por las contribuciones constructivas de la sociedad y de la cultura, no pudo en verdad elaborar un análisis crítico, en el sentido moderno del término, de estas instituciones.

Y es que las relaciones sociales, cuando han sido perturbadas (en el grupo social, el entorno inmediato o la familia), pueden dar origen a patogenias graves, gracias justamente a los mecanismos de acción descubiertos por Vygotsky. A su vez, los “instrumentos” culturales, nuevamente gracias a los mecanismos señalados por Vygotsky, no sólo pueden ser agentes de formación mental, sino también de formación del desarrollo (por ejemplo, en el caso de la formación de las mentes dogmáticas, estériles y de corto alcance), y ello precisamente porque los individuos han mantenido interacciones con los productos de la cultura que eran portadores de esos instrumentos y mensajes profundos.

El análisis crítico de las instituciones y de los agentes socioculturales, incluida la crítica de las instituciones escolares, podría contribuir a la determinación de las condiciones en las cuales los “instrumentos y dispositivos” socioculturales se convierten en los factores formadores del desarrollo.

Las teorías pedagógicas de Vygotsky

En la primera parte de este texto hemos analizado las repercusiones de la teoría del desarrollo de Vygotsky en la pedagogía. A continuación, vamos a exponer sucintamente las ideas más explícitas de Vygotsky en torno a la educación. No obstante, a nuestro juicio, el análisis que acabamos de hacer en la parte anterior reviste mayor importancia para la educación.

El propio Vygotsky participó muy activamente en una serie de actividades pedagógicas. Fue educador y, según se dice, poseía grandes dotes para esta profesión. En calidad de miembro de los órganos dirigentes de la educación nacional, participó en la solución de los problemas prácticos de la educación que se planteaban en su época, como cuando la enseñanza soviética enfrentaba las dificultades propias del paso de la enseñanza “compleja” a la enseñanza por disciplinas escolares en la escuela primaria. Por lo demás, a lo largo de toda su vida, Vygotsky se interesó en la educación de los niños impedidos.

Vamos a dar aquí algunas indicaciones sobre los problemas pedagógicos vinculados a las relaciones entre el desarrollo y el aprendizaje, sobre el concepto de “zona de desarrollo” y sobre los caracteres específicos de la educación escolar formal.

Para Vygotsky el problema de la relación entre el desarrollo y el aprendizaje constituía antes que nada un problema teórico. Pero como en su teoría la educación no era en modo alguno ajena al desarrollo y que éste, para Vygotsky, tenía lugar en el medio sociocultural real, sus análisis versaban directamente sobre la educación de tipo escolar.

Ya hemos visto que uno de los modelos del desarrollo (modelo II, “Desarrollo artificial”) es posible gracias precisamente a la educación escolar, con la adquisición de sistemas de conceptos científicos como núcleo de este tipo de educación.

Para Vygotsky, por lo tanto, la educación no se reduce a la adquisición de un conjunto de informaciones, sino que constituye una de las fuentes del desarrollo, y la educación misma se define como el desarrollo artificial del niño. La esencia de la educación consistiría, por consiguiente, en garantizar el desarrollo proporcionando al niño instrumentos, técnicas interiores y operaciones intelectuales. Vygotsky habla incluso en repetidas ocasiones de la adquisición (del aprendizaje) de diferentes tipos de actividad. Tomando como ejemplo las taxonomías botánicas, podría decirse que para el psicólogo soviético lo fundamental no reside en conocer las categorías taxonómicas sino en dominar el procedimiento de clasificación (definición y aplicación de los criterios de clasificación, clasificación de los casos extremos o ambiguos, producción de nuevos elementos de una clase y, ante todo, aprendizaje de la ejecución de operaciones lógicas que vinculan entre sí a las diferentes clases, etc.).

Todo ello significa que Vygotsky atribuía la mayor importancia a los contenidos de los programas educativos, pero haciendo hincapié en los aspectos estructurales e instrumentales de dichos contenidos (a cuya significación hemos hecho alusión al analizar las consecuencias de la fórmula de McLuhan, “el medio es el mensaje”).

En este sentido, es preciso decir que Vygotsky no fue bastante lejos en el desarrollo de estas fructíferas ideas. Desde este punto de vista, cabría considerar al propio establecimiento escolar como un mensaje, es decir un factor fundamental de la educación. Porque la institución escolar, aun haciendo abstracción se los contenidos que en ella se enseñan, implica cierta estructuración del tiempo y del espacio y se basa en un sistema de relaciones sociales (entre alumnos y docentes, entre los alumnos entre sí, entre el establecimiento de enseñanza y el medio ambiente, etc.). Los efectos de la escolarización se deben, en gran parte, a estos aspectos del “medio escolar”.

Por otro lado, hemos visto que Vygotsky apenas desarrolló una crítica de la educación escolar que habría encajado a la perfección en su sistema de pensamiento: la escuela no enseña siempre sistemas de conocimientos sino que, con frecuencia, abruma a los alumnos con hechos aislados y carentes de sentido; los contenidos escolares no llevan en sí mismos los instrumentos y las técnicas intelectuales y, muy a menudo, no existen en la escuela interacciones sociales capaces de construir los distintos saberes, etc. Finalmente, Elkonin tiene razón cuando reprocha a Vygotsky que no presta la necesaria atención a los métodos pedagógicos (Elkonin y Davidov, 1966).

El concepto de Vygotsky sobre la “zona de desarrollo próximo” tiene, en primer lugar, un alcance teórico. En la concepción sociocultural del desarrollo, no se puede considerar al niño como un ser aislado de su medio sociocultural, según el modelo de un Robinson Crusoe infantil. Los vínculos con los demás forman parte de su propia naturaleza. De este modo, no se puede analizar el desarrollo del niño ni el diagnóstico de sus aptitudes ni su educación si se hace caso omiso de sus vínculos sociales. El concepto de zona de desarrollo próximo ilustra precisamente este punto de vista. Tal zona se define como la diferencia (expresada en unidades de tiempo) entre las actividades del niño limitado a sus propias fuerzas y las actividades del mismo niño cuando actúa en colaboración y con la asistencia del adulto. Por ejemplo, dos niños logran pasar las pruebas correspondientes a la edad de ocho años de una escala psicométrica, pero, con una ayuda normalizada, el primero sólo llega al nivel de nueve años, mientras que el segundo alcanza el nivel de doce años, de modo que la zona proximal del primero es de un año y la del segundo de cuatro. En esta concepción de zona de desarrollo la tesis del niño social se presenta según un planteamiento metodológico de gran envergadura, ya que considera el desarrollo en su aspecto dinámico y dialéctico. Aplicado a la esfera de la pedagogía, este concepto permite soslayar el eterno dilema de la educación: ¿es necesario alcanzar un determinado nivel de desarrollo para iniciar la educación o bien hay que someter al niño a una determinada educación para que alcance tal nivel?

En esta visión dialéctica de las relaciones entre aprendizaje y desarrollo que hemos analizado, Vygotsky añade que éste último sería más productivo si se sometiera al niño a nuevos aprendizajes precisamente en la zona de desarrollo próximo. En esta zona, y en colaboración con el adulto, el niño podría adquirir con mayor facilidad lo que sería incapaz de conseguir si se limitara a sus propias fuerzas.

Son múltiples las modalidades de la asistencia adulta en la zona de desarrollo próximo; entre ellas figuran la imitación de las actitudes, los ejemplos presentados al niño, las preguntas de carácter mayéutico, el efecto de la vigilancia por parte del adulto y también, en primerísimo lugar, la colaboración en actividades compartidas como factor constructor del desarrollo.

El valor heurístico de este concepto de zona de desarrollo próximo no ha sido suficientemente aprovechado.7 La concepción teórica del niño en tanto que ser social traduce la naturaleza del concepto en términos operacionales. En cambio, su aplicación requiere ser profundizada y, de hecho, se desarrolla actualmente un nuevo enfoque de la construcción teórica y de los instrumentos de diagnóstico basado en esta noción. Se trata de obtener, gracias al diagnóstico del proceso de desarrollo (ya no basado en los logros obtenidos) y al diagnóstico de las capacidades de los niños (normales o impedidos), el máximo provecho de la colaboración y del aprendizaje ofrecidos.

La segunda pista que podría seguirse en la aplicación de este concepto es la educación en el seno de la familia y en la escuela. Según los datos empíricos disponibles, muchos padres de familia orientan espontáneamente sus intervenciones pedagógicas precisamente hacia la zona de desarrollo (Ignjatovic-Savic et al., en prensa). Partiendo de la tesis de Vygotsky, repetida por él en diversas ocasiones, de que la educación debe orientarse más bien hacia la zona de desarrollo próximo en la que tienen lugar los encuentros del niño con la cultura, apoyado por un adulto que desempeña, primero, un papel de partícipe en las construcciones comunes y, luego, de organizador del aprendizaje, podría considerarse la educación escolar como el lugar donde el aprendizaje desempeña el papel de poderoso medio de fortalecimiento del desarrollo natural (modelo I) o como una fuente relativamente independiente (modelo II). Sin embargo, las referencias a la educación escolar que figuran en la obra de Vygotsky deben considerarse no como descripciones de las realidades educativas sino más bien como un proyecto de renovación de la educación. La teoría del psicólogo soviético, formulada hace más de medio siglo, podría perfectamente constituir, gracias a su potencial heurístico, uno de los instrumento de tal renovación para la escuela actual.