sábado, 30 de mayo de 2015

matemática financiera

La Matemática Financiera es el campo de la matemáticas aplicada, que analiza, valora y calcula materias relacionadas con los mercados financieros, y especialmente, el valor del dinero en el tiempo. matemáticas financieras Ante la pregunta: ¿Que preferiría usted, cobrar 1.000 hoy o 1.000 dentro de un mes? La respuesta parece obvia, 1.000 hoy. Pero si la pregunta fuese 1.000 hoy o 1.050 dentro de un mes? La respuesta no lo sería tanto. Dependería de la necesidad de la persona, pero también de cuanto podría ganar durante ese mes. De esta manera, si con 1.000 invertidos durante un mes pudiese obtener más de 50, al cabo de un mes tendría más de 1.050 por lo que preferiría cobrar 1.000 hoy e invertirlos por su cuenta. Si sólo pudiese obtener menos de 50, preferiría 1.050 dentro de un mes. Las matemáticas financieras van más allá y nos proveerán de las herramientas para poder contestar a la pregunta ¿cuanto valen hoy 1.050 que se cobrarán dentro de un mes? Así, las matemáticas financieras se ocuparán del cálculo del valor, tipo de interés o rentabilidad de los distintos productos que existen en los mercados financieros (depósitos, bonos, préstamos, descuento de papel, valoración de acciones, cálculos sobre seguros, etc). Para presentarlas, se seguirá un proceso secuencial desde lo más sencillo, el tipo de interés simple, hasta los cálculos más complejos, que consistirán en el valor actual o futuro de rentas temporales y/o infinitas. Por tanto, en el estudio de las matemáticas financieras, abordaremos: Interés Simple Interés Compuesto Valor Futuro Valor Presente Renta Temporal Constante-Creciente Renta Infinita Préstamos Cuadro de Amortización Sin embargo, pese a que estas herramientas son la base de las matemáticas financieras, el avance en su investigación ha llevado hasta herramientas tremendamente sofisticadas como para la valoración de opciones, las matemáticas actuariales o las más diversas aplicaciones en la estadística y econometría. interés simple Previo a analizar el concepto de interés simple, en primer lugar, debemos tener claro que es el interés en este contexto, que se puede definir como la cantidad (normalmente expresada el porcentaje o tasa) me mide la relación de intercambio entre el valor del dinero en dos momentos determinados de tiempo. interes simple Cuando una persona (prestamista) le presta a otra (prestatario) un dinero hoy, espera que en un futuro el prestatario se lo devuelva, pero que además le de una cantidad adicional en contraprestación, esto es el interés. Que, volvemos a recordar, suele expresarse en porcentaje. Para entender el concepto de interés simple y compuesto, sin duda, la mejor forma es atender a unos ejemplos (ver ejemplo también en interés compuesto). Supongamos un préstamo de 10.000 durante 1 año que genera un interés anual del 5%. No será lo mismo que esos intereses se paguen en dos veces (cada seis meses), frente a que se paguen de una vez al final. En el primer caso, el prestamista recibirá el dinero en dos veces, primero 250 a los seis meses y después 10.250 al final del año. Por su parte, en el segundo caso, el prestamista recibirá todo el dinero a la vez 10.500 al final del año. Pero donde está la diferencia, pues en que en el primer caso el prestamista podrá invertir esos 250 que cobra previamente y obtener una rentabilidad, por lo que, si suponemos que también los puede invertir a un 5% anual durante los seis meses que quedan, obtendría 250*5%/2=6,25. Por tanto, en el primer caso el prestamista obtendría al final del año 10.000+250+250+6,25=10.506,25. Ese 5% del enunciado del ejemplo será lo que se denomina interés simple, mientras que el interés compuesto será, en este caso, el interés equivalente que se obtiene por el hecho de reinvertir los cobros intermedios. Así, podríamos calcular el interés compuesto con una regla de tres:interes simple 10.500 --> 5% 10.506,25 --> X = 5,0625%, ya que el interés simple no es del 5% anual sino del 5% pagadero semestralmente que no es lo mismo. Esta diferencia, que puede parecer pequeña, cuando se considera en operaciones de mucho volumen o mucha duración puede provocar diferencias sustanciales. Fórmula Interés Simple Interés Simple = Cantidad x Tipo de Interés x Plazo Interés Simple.- Como el importe que se percibirá o pagará en contraprestación Cantidad.- Como el importe sobre el que se pagará o cobrará intereses Tipo de interés.- Como la tasa o porcentaje que se cobrará o pagará si la operación durase un año Plazo.- Como la duración de la operación, expresado en cantidad de años Como estándar, en las operaciones financieras, cuando una operación dura menos de un año, se sigue como método de cálculo el interés simple, mientras que cuando una operación tiene una duración superior a un año, se utilizará el interés compuesto. interés compuesto Al contrario que el interés simple, el interés compuesto se produce cuando el interés se suma al capital, por lo que, a partir de ese momento, el interés que se ha añadido también gana intereses. Esta adición de interés al principal de la operación financiera se llama compuesto. Al igual que con el interés simple, donde ya pusimos un primer ejemplo. Consideramos que la mejor manera de interes compuestoentender la necesidad y funcionamiento del interés compuesto es mediante un ejemplo. Imaginemos que nos ofrecen la opción de invertir 10.000 en dos depósitos a 3 años. El primer depósito para un 10% te tipo de interés al año y paga esos intereses al final de cada año. Por su parte, el segundo depósito pagará un 10% anual de tipo de interés, pero en lugar de pagar los intereses al final de cada año, los pagará todos al final de los tres años. Si ambos depósitos pagan el mismo tipo de interés, parecería lógico pensar que la ganancia al final debería ser la misma, pero, ¿es realmente así?. Analicemos cada caso. 1- Si cobraremos 1.000 al final de cada año, los intereses del primer año serán 1.000, pero y los del segundo. El segundo año volveremos a cobrar 1.000 provenientes del depósito de 10.000, pero también podremos cobrar intereses de los 1.000 de intereses que ya tenemos en nuestro poder. Si esta cantidad la invertimos también al 10% obtendríamos 100 adicionales por lo que los intereses del segundo año serían 1.100 y no 1.000. Lo mismo sucedería en el tercer año, por un lago cobraríamos los 1.000 del depósito, pero aún nos faltaría por contabilizar los intereses por invertir los intereses de los dos años anteriores que, recordemos, ascendía a 2.100. Así, el 10% de 2.100 serían 210 adicionales. Por tanto, al cabo de los tres años tendríamos 10.000+1.000+1.000+100+1.000+210=13.310. 2- En el caso del segundo depósito, los intereses se pagaban todos al final. Si utilizásemos la formulación del interés simple, la cantidad de intereses sería: 10.000 x 10% x 3 = 3.000 por lo que al final tendríamos 13.000 que es menos que en el caso 1. Para resolver esta diferencia, en aquellas operaciones que generan intereses con una duración superior a un año (como ya mencionamos e el interés simple), el cálculo de intereses utiliza la formulación del interés compuesto que tiene en consideración los intereses que generan los pagos intermedios. Interés=10.000*(1+10%)3=3.310, que sumados al principal darán los mismos 13.310 que en el caso 1. Fórmula Interés Compuesto Interés = Cantidad x (1 + Tipo de Interés) Plazo -1 Interés.- Como el importe que se percibirá o pagará en contraprestación Cantidad.- Como el importe sobre el que se pagará o cobrará intereses Tipo de interés.- Como la tasa o porcentaje que se cobrará o pagará si la operación durase un año Plazo.- Como la duración de la operación, expresado en cantidad de años Sin embargo, la utilización del interés compuesto, y su fórmula, no se queda sólo aquí, sino que es la que se utilizará para calcular el valor presente y el valor futuro, las rentas temporales y las rentas infinitas, así como para el cálculo de Valor Presente Neto y la TIR ya que es el que nos permitirá comparar cantidades con distintas formas y plazos de cobro. El interés compuesto, es, por tanto, la base para poder calcular la rentabilidad comparable de distintos productos y proyectos de inversión a través del descuento de descuento de flujos de caja, herramienta básica de las finanzas. valor futuro Poseer un dólar o un euro hoy no vale lo mismo que poseerlo dentro de un año. Si dispusiera ahora mismo de él, podría invertirlo, ganar un interés y transcurrido un año usted tendría algo más que un euro. valor futuro Pero, porque se utiliza el interés compuesto y no el interés simple. Como ya vimos en la explicación del interés compuesto, este tiene en consideración los intereses que generarán los propios intereses intermedios. Esta consideración, es imprescindible para poder diferenciar operaciones con pagos intermedios frente a operaciones que no los tienen. Al calcular el valor futuro de una cantidad, no se producirán pagos intermedios anuales, por lo que deberemos utilizar el interés compuesto. valor futuro Una sencilla forma de entender porque utilizar uno u otro, es calcular el valor futuro de una misma cantidad utilizando ambos intereses. El valor futuro utilizando el interés simple crecerá linealmente, mientras que el valor futuro calculado utilizando el interés compuesto lo hará de forma creciente y exponencial ya que, la no recepción de pagos intermedios hará que los intereses se calculen, cada año, sobre una cantidad mayor. Fórmula del Valor Futuro VFn = VA x (1+k)n VF.- Valor futuro VA.- Valor presente o actual k.- Tipo de interés n.- plazo, normalmente expresado en años. valor presente Igual que en el apartado anterior obtuvimos el valor futuro de una cantidad presente, a través de calcular cuanto podríamos obtener de ella si la invertíamos hasta una fecha determinada, también podemos obtener el valor presente de una cantidad que esperamos recibir en algún momento del futuro. valor presenteEl cálculo sería a la inversa, si antes añadíamos a la cantidad los intereses generados, en este caso se los descontaremos/quitaremos. Por ejemplo, si vamos a recibir 1.000 dentro de tres años y queremos saber cuanto valen hoy, deberemos descontar los intereses que se generarán desde hoy hasta dentro de tres años. Si el tipo de interés es del 4% anual en operaciones a 3 años, responderemos a la pregunta ¿Qué cantidad debo invertir hoy para tener 1.000 dentro de tres años? En este caso 889, por lo que, si no necesitásemos, podríamos recibir esta cantidad en lugar de los 1.000 dentro de 3 años. Al contrario que en el valor futuro, en este caso a incógnita no el valor futuro VF sino el actual o presente VA. Fórmula valor presente VA = VFn / (1+k)n VF.- Valor futuro VA.- Valor presente o actual k.- Tipo de interés n.- plazo, normalmente expresado en años. Si comparamos con la fórmula del valor futuro, únicamente estamos despejando el valor presente, no siendo una nueva fórmula como tal. renta temporal El siguiente paso en la matemáticas financieras, es calcular el valor de una renta. Con objeto de su estudio, distinguiremos dos tres casos por orden de complejidad de sus cálculos, de más complejo a menos complejo: Renta temporal en que las candidades o flujos NO tienen una relación de proporcionalidad (la renta de cada periodo es distinta al anterior y no siguen ningún patrón). Habituales en los flujos esperados del beneficio de una empresa,... Rentas temporales en que las cantidades o flujos SI tienen una relación de proporcionalidad (la renta de cada periodo es igual al anterior o sigue un patrón de crecimiento o decrecimiento). Habituales en los flujos esperados de deuda pública, bonos, depósitos, ... Rentas infinitas en que las cantidades o flujos SI tienen una relación de proporcionalidad (la renta de cada periodo es igual al anterior o sigue un patrón de crecimiento o decrecimiento). Habituales para la valoración inversiones sin vencimiento como acciones, rentas vitalícias, pensiones,... El primer caso, el más genérico, corresponde, como ya hemos avanzado, a una renta de una duración determinada, en que las cantidades percibidas son distintas y sin relación entre ellas. Estas, nos permitirán explicar el concepto y posteriormente relacionarlas con los casos 2 y 3 que son casos específicos de este. Antes de comenzar a analizar cada caso, si debemos precisar que, en estos casos, siempre utilizaremos el interés compuesto. También, debemos señalar que es especialmente importante para evitar errores, y antes de comenzar ningún cálculo, hacer la representación gráfica de los flujos, que consistirá en hacer una linea en la que indicaremos en que momento temporal se percibe cada cantidad. Esta herramienta nos permitirá asegurarnos cuantos periodos debemos descontar cada una de las cantidades. renta temporal periodicaSiguiendo la imagen de la derecha, imaginemos una renta de las cantidades Q1, Q2, Q3,... que se cobran al final de cada periodo, 1, 2, 3,... El valor presente de esa renta temporal, consistirá simplemente en calcular el valor presente de cada una de las cantidades que componen la renta, tal y como representa la fórmula. A partir de este sencillo ejemplo, podremos construir casos más complejos donde las cantidades tampoco sigan un patrón temporal, renta temporal no periodicasino que se cobren en distintos momentos del tiempo, pero la base seguirá siendo la misma; el valor presente de las cantidades que componen la renta. Un ejemplo sería esta segunda imagen, donde los flujos no se producen al final de cada periodo, sino que se producen, Q1 a la mitad del primer periodo, Q2 entre el 2º y el 3º y Q3 al final del 3º. Además, se podría seguir complicando, considerando que el tipo de interés anual es distinto para cada cantidad, ya que no es lo mismo una operación aun año que a tres años (si por un depósito a 1 año pedimos un 5% anual, para un depósito a 3 años normalmente pediremos más de un 5% anual). Como vemos, la parte más importante para el cálculo del valor de una renta, es comprender el momento temporal en que cada cantidad se produce, que es la base para conocer por cuanto tiempo deberemos retraerlo hasta el momento presente. Fórmula renta temporal Teniendo en cuenta el caso más genérico, podría expresarse como sigue: donde VA.- Valor actual o presente de la renta considerada Q1, Q2, Q3,... serían las cantidades que componen la renta n1, n2, n3,... serían el momento temporal en que se recibe cada cantidad de la renta k1, k2, k3,... serían los tipos de interés para cada periodo Además de los casos expuestos, donde hemos calculado el valor actual o presente, puede ser necesario el cálculo del valor futuro, como sería el caso del valor futuro de un plan de ahorro, por ejemplo, al que aportamos una cantidad mensual, trimestral o anual, que nos permitirá conocer que cantidad tendremos al final/vencimiento del producto. En este caso, en lugar de dividir cada flujo por el interés compuesto hasta el momento presente, únicamente deberemos multiplicar por ese interés compuesto hasta el momento futuro que deseemos. A continuación trataremos las rentas temporales para el caso concreto en que estas sean constantes o con algún tipo de proporcionalidad entre ellas. Ejercicios de renta temporal aplicada a préstamos Renta temporal constante y creciente Las rentas temporales, constantes o crecientes/decrecientes, son un caso particular de las rentas temporales, que, por la existencia de una proporcionalidad entre las rentas en cantidad y periodo de cobro, y en el caso de que el tipo de interés sea igual para todos los períodos, permite resolver su calculo de una forma sustancialmente más rápida y simple.renta temporal constante En el caso más simple, cuando todas las cantidades son iguales, y como se aprecia en la figura de la derecha, el valor actual de esa renta puede resolverse sin necesidad de calcular el valor actual de cada cantidad, sino que simplemente multiplicando la cantidad de la renta por un coeficiente se conseguiría el mismo resultado. renta temporal crecienteEn el caso de que las cantidades varíen en una proporción g (g expresado como un porcentaje de crecimiento o decrecimiento), nos encontraríamos en el caso de esta segunda imagen, donde también podríamos resolver los cálculos de una forma más sencilla como se muestra en la imagen. Por último, es importante indicar que, no siempre las rentas se producen al final de cada periodo, sino que estas pueden producirse al principio de cada uno. En este caso, el valor actual/presente calculado con las fórmulas anteriores sería el valor calculado en el momento 1, no en el momento 0, por lo que únicamente deberíamos multiplicar el valor actual, así calculado, por (1+k) para anticipar un periodo toda la cantidad. renta infinita Este, es el último caso particular de rentas que analizaremos, y consiste en una renta que cobraremos por duración infinita (un buen ejemplo serían las pensiones de jubilación, pero también productos comercializados por las aseguradoras aunque menos conocidos). En este caso, también distinguiremos entre renta constante y creciente (por ejemplo rentas actualizadas con la inflación). renta infinita constantePara el caso de las rentas constantes nos encontraríamos en la figura de la derecha. Al ser infinitos periodos, y sustituyendo en la misma fórmula que utilizamos para las rentas temporales constantes, tendríamos que (1+k)∞ =0 lo que nos daría la expresión final. renta infinita crecienteEn el segundo caso, en el que las rentas crecen siguiendo una proporción g, sucedería algo similar, desapareciendo la mayor parte del numerador, tal y como se puede apreciar en la figura de la derecha. Por último, señalar también que, al igual que en las rentas temporales, no siempre las rentas se producen al final de cada periodo, sino que estas pueden producirse al principio de cada uno. En este caso, el valor actual/presente calculado con las fórmulas anteriores sería el valor calculado en el momento 1, no en el momento 0, por lo que únicamente deberíamos multiplicar el valor actual, así calculado, por (1+k) para anticipar un periodo toda la cantidad. Ejercicios de renta infinita aplicada a acciones Matemáticas de las Operaciones de Préstamo Las matemáticas financieras, en lo concerniente a los préstamos, se ocupan de cuantificar los distintos sistema de devolución existentes. Más concretamente, en la práctica, haymultitud de métodos de amortizar financieramente un préstamo, pero aquí haremos mención a los tres más conocidos. El método francés o de anualidad constante. Similar al valor actual de una renta, donde el importe de la renta es la anualidad del préstamo El método de la cuota de amortización constante (alemán). Cada año se amortiza la misma cantidad de principal El método americano. A lo largo de la vida del préstamo sólo se pagan los intereses, amortizándose el principal al vencimiento. A continuación veremos como se amortiza/devuelve un préstamo a través de lo que, se conoce como, cuadro de amortización de un préstamo. Amortización de Préstamos El cuadro de amortización de un préstamo es la representación, en una tabla, de los distintos flujos financieros que lo componen: Principal, cuotas, y la descomposición de estas en la cantidad que supone devolución de principal y la parte que supone intereses. amortizacion de prestamosSistema Amortización Préstamo Francés A la derecha, encontramos la tabla que representa la devolución d un préstamo con cuota constante (la cantidad que devolvemos periódicamente es siempre la misma) y que en el argot financiero se denomina sistema de amortización francés. Como se puede apreciar, la Cuota es siempre la misma cantidad y para su cálculo se sigue la fórmula del valor actual de una renta temporal constante que se recoge en la parte superior izquierda. Así, VA sería el importe del préstamo, que en nuestro caso serían 810.000, Q sería la cuota (nuestra incógnita), k sería el tipo de interés que, en nuestro ejemplo es del 5% y n, el número de periodos, sería 10. Por tanto, sustituyendo en la fórmula obtendríamos que la cuota a pagar cada periodo del préstamo es de 104.898,71. Una vez hemos resuelto nuestros cálculos, debemos elaborar la tabla que haríamos como sigue: En primer lugar, incluiremos todos aquellos datos que conocemos. El capital del préstamo que son 810.000 en el momento 0 (momento en el que pedimos el préstamo y antes de haber devuelto nada) y que incluiremos en la casilla D0. Además, también conocemos la cuota de cada uno de los periodos del 1 al 10 que es de 104.898,71, cantidad que incluiremos en las casillas desde la C1 hasta la C10. A partir de ahí, calcularemos el resto de casillas. ¿Cómo calcularemos los intereses?. Pues sencillamente, si la cantidad pendiente de devolver antes del periodo 1 (la del periodo 0) era de 810.000€ simplemente deberemos calcular el 5% de esa cantidad 40.500,00. Esta cantidad de 40.500,00 será los intereses del momento 1 que incluiremos en la casilla A1. Como la cuota del préstamo es del 104.898,71, el importe restante 64.398,71 irá dirigido a devolver el capital del préstamo, que se conoce con el término amortización del préstamo, e incluiremos en la casilla C1. Una vez que sabemos el capital que debíamos antes del pago de la cuota 810.000 y la cantidad de cuota que destinamos a devolver el principal 64.398,71, podremos calcular cuanto nos queda por pagar de capital pendiente que será la resta de ambas cantidades (D0-C1), esto es 745.601,29. Sucesivamente seguiremos estos mismos pasos hasta llegar al momento 10 en el que, si los cálculos son correctos, el capital pendiente debe ser 0, ya que, con el pago de la última cuota, habremos devuelto la totalidad del préstamo. Sistema Amortización Préstamo Alemán En este caso, el sistema de amortización alemán o de amortización constante, en el que lo que es constante es la devolución del capital, los datos conocidos del cuadro de amortización serían tanto el capital inicial, como la Amortización de los 10 periodos que, al ser constante, sería de 81.000, y que incluiríamos en las casilla C1-C10. A partir de estos datos se calcularía el resto, teniendo en cuenta que la cuota B sería la suma de intereses + amortización (B1=A1+C1). Sistema Amortización Préstamo Americano Por último, en el sistema de de amortización americano, no se producen devoluciones de principal hasta el vencimiento por que lo la columna C sería toda 0 menos el periodo 10 en el que se devolvería la totalidad 810.000. Esto implicaría también que los intereses serían siempre los mismo 40.500 para los 10 periodos y las cuotas de los 9 primeros periodos también, hasta el décimo en el que se pagarían tanto el capital como los intereses de ese periodo 850.500.

Democracia representativa y democracia participativa

El gobierno representativo es la estafa mas grande forma de gobierno en la que el titular del poder político (el soberano) no ejerce este por sí mismo, sino por medio de representantes. Estos desempeñan las funciones de la soberanía, se enfrentan a los problemas públicos y ejercen los distintos poderes del Estado: formulanjajaja las normas jurídicas (poder legislativo), las hacen cumplir a través de la actuación política gubernamental (poder ejecutivo) y resuelven jurídicamente los conflictos que se planteen (poder judicial). Cuando el pueblo es el titular del poder político y elige democráticamente a sus representantes para la integración de las instituciones políticas que ejercen los diversos atributos del mando, se habla de democracia representativa.1 En este sistema, el poder legislativo, encargado de hacer o cambiar las leyes, es ejercido por una o varias asambleas o cámaras de representantes, que reciben distintos nombres dependiendo de la tradición de cada país y de la cámara en que desarrollen su trabajo. Los representantes normalmente están organizados en partidos políticos y son elegidos por la ciudadanía de forma directa mediante listas abiertas o bien mediante listas cerradas, preparadas por las direcciones de cada partido, en lo que se conoce como elecciones legislativas. El poder ejecutivo recae en un gobierno compuesto por una serie de ministros encargados de una parcela de gobierno o ministerio. A la vez, está encabezado por un jefe de Estado, presidente o primer ministro, entre otras denominaciones. En la mayoría de los países con regímenes democráticos, como Argentina o Perú, el jefe de gobierno es elegido directamente por la ciudadanía mediante un proceso electoral independiente del legislativo, es decir, mediante elecciones presidenciales. En otros países, como España, el Reino Unido, Italia o Japón, lo eligen los representantes de la asamblea de forma indirecta, normalmente como culminación de las correspondientes elecciones legislativas. El término democracia representativa es bastante reciente, contrariamente a las dos palabras que lo componen, ya que fue utilizado por primera vez en 1777 por Alexander Hamilton,2 mientras que la democracia ya era definida por los atenienses del siglo VI antes de nuestra era como la forma de gobierno en que todos los ciudadanos participan en las decisiones políticas,3 aceptación que tuvo continuación en la obra de Aristóteles y su concepto de las seis formas de gobierno.4 Pero esta visión de lo que es la democracia no incluía la idea de la elección de representantes, más bien se acercaba a lo que hoy llamamos democracia directa.5 En el siglo XVIII, los filósofos no desvían mucho de esta visión. Para Rousseau, férreo defensor de la democracia, ésta consiste en que la soberanía reside en el pueblo y es intransferible, es decir, que no puede ser delegada a representantes.6 A medida que se acercan la Independencia de Estados Unidos y la Revolución Francesa, va ganando terreno la idea de la igualdad de derechos entre los todos los seres humanos y de la soberanía emanente del pueblo, el término democracia raras veces es sugerido como modelo de gobierno a seguir. Incluso John Adams, pilar de la fundación de los Estados Unidos, veía con malos ojos un gobierno democrático, considerando que los diferentes componentes del pueblo sólo obrarían por intereses propios y no por el bien común.7 Lo mismo pasa con James Madison, cuarto presidente de los Estados Unidos, quien ve en el régimen democrático una amenaza a la seguridad personal y al derecho de propiedad.8 Ambos oponen a aquella peligrosa democracia la República, en la que la elección de representantes por parte de la ciudadanía supuestamente garantiza que no se caiga en luchas de facciones al servicio de intereses sectarios. Al contrario, poco años después, en un discurso pronunciado en 1794, Maximilien Robespierre declara que "...el gobierno democrático o republicano: estas dos palabras son sinónimas...", agregando que "la democracia es un estado en donde el pueblo soberano, guiado por leyes que son obra suya, hace él mismo todo aquello que puede hacer y a través de delegados todo aquello que él mismo no puede hacer".9 Con este discurso inicia el camino que llevaría a hablar de "democracia representativa", fórmula carente de sentido pocos años antes. este enfoque tiene como propósito la consolidación y la organización social, a fin de que el individuo transforme su debilidad individual en fuerza colectiva, reforzando la independencia, la libertad y el poder originario del individuo. la democracia protagónica revolucionaria se fundamenta en el republicanismo y el bolivarianismo, en donde se da una verdadera y autentica democracia es decir donde los ciudadanos conservaran su poder y su soberanía, la cual trabajar hacia el bienestar de todos los individuos. por lo tanto la participación protagónica, está orientada a ocupar y consolidar espacios legítimos y formales de intercambio, en donde haya una buena comunicación y expresión de los ciudadanos con los órganismos del poder público, para gobernar y compartir responsabilidades, en la gestión pública. de esta manera se plantea una redistribución del poder como propiedad colectiva, que pertenece a todos y que se ejerce a través de las diferentes instancias y mecanismos institucionales y comunitarios, de igual manera formar individuos que se desarrollen integralmente, capaces de fomentar la justicia, la igualdad, la independencia, y la libertad así mismo que tengan una verdadera participación colectiva y que todos vivamos en similares condiciones, no como la democracia representativa que busca su interés propio o de un grupo minoritario contrapuesto al interés general de la sociedad. cuando nos referimos a democracia participativa, estamos hablando de soberanía popular, la cual es la voluntad general, es decir que la democracia reside en el pueblo y que el poder puede ser transmitido pero no la voluntad, nadie puede renunciar, ni delegar su soberanía por que pierde su libertad y su derecho a una vida digna. la soberanía está prevista en la constitución y en la ley, mediante el sufragio, por los órganos que ejerce el poder público. igualmente la democracia protagónica revolucionaria, trabaja en beneficio y desarrollo integral de los individuos y de la comunidad en general, formándolos en la solidaridad, la cooperación, el bien común, la ética y la moral, cumpliendo así con nuestra constitución y demás leyes. dentro de los objetivos de la democracia protagónica revolucionara tenemos los siguientes: Alcanzar irrevocablemente la democracia protagónica revolucionaria, en la cual, la mayoría soberana personifique el proceso sustantivo de la toma de decisiones. Formar una nueva cultura política basada en la conciencia solidaria del ciudadano, de sus derechos y responsabilidades. Construir un sector público al servicio del ciudadano que conduzca a la transformación de la sociedad. Fomentar que los medios de comunicación masivos formen parte de la promoción y defensa de la soberanía nacional. Consolidar la sistema de comunicación nacional como instrumento para el fortalecimiento de la democracia protagónica revolucionaria y la formación. la democracia protagónica revolucionaria, utiliza algunas estrategias que son la forma o acciones que indican cómo vamos a ejecutar un plan, cuales son los métodos que empleamos para alcanzar nuestros objetivos. las cuáles son las siguientes: Fomentar la capacidad de toma de decisiones de la población, entre ellas tenemos: -difundir experiencias organizativas comunitarias -promover la formación y organización social -crear canales efectivos para la contraloría social. Convertir los espacios escolares, en espacios para la enseñanza y la práctica democrática: -impulsando e incentivando la formación docente -promover la participación escolar en actividades de la comunidad. -incentivar el comportamiento y los valores democráticos. Construir la estructura institucional necesaria para el desarrollo del poder popular: -creando canales regulares directos entre el poder popular y el resto de los poderes. -fortalecer y crear mecanismos institucionales que privilegien la participación popular. Combatir la corrupción de manera sistemática en todas sus manifestaciones: -garantizando la transparencia y democratización de la información. -fortalecer y articular mecanismos internos y externos de seguimiento y control sobre la gestión pública. -promover la corresponsabilidad de todos los agentes sociales y económicos. Fomentar la utilización de los medios de comunicación como instrumento de formación: -utilizando los medios de comunicación como instrumentos de formación en valores ciudadanos. -educar en la utilización responsable y crítica de los medios de comunicación. -promover el control social de la población hacia los medios de comunicación social. Promover el equilibrio entre los deberes y derechos informativos y comunicacionales de los ciudadanos: -facilitando el acceso de la población excluida a los medios de comunicación. -estimular la participación ciudadana en la defensa de sus derechos y el cumplimiento de los deberes comunicacionales. Democracia participativa es una expresión amplia que se suele referir a formas de democracia en las que los ciudadanos tienen una mayor participación en la toma de decisiones políticas que la que les otorga tradicionalmente la democracia representativa. La democracia participativa permite una participación ciudadana mayor que en democracia representativa pero menor que en la llamada democracia directa. Puede definirse con mayor precisión como un modelo político que facilita a la ciudadanía su capacidad de asociarse y organizarse de tal modo que puedan ejercer una influencia directa en las decisiones públicas. En la actualidad se manifiesta usualmente por medio de referendos o plebiscitos que los representantes elaboran como iniciativas de consulta, que luego los ciudadanos presentan a los representantes. En una etapa más avanzada, el proyecto fundamental de la democracia participativa es la creación de un mecanismo de deliberaciones mediante el cual el pueblo, con su propia participación, esté habilitado para manifestarse por igual con puntos de vista tanto mayoritarios como minoritarios ... Sin negar que todo sistema democrático eventualmente ha de descansar en decisiones mayoritarias, los mecanismos o instituciones de participación tienen el propósito de hacer hincapié en el pleno respeto a las minorías, sus opiniones y su amplia manifestación a través de un mecanismo participativo e institucionalizado. El problema básico del concepto de democracia participativa es la disyuntiva de cómo reconciliarle con el gobierno de la mayoría. Sir Arthur Lewis, laureado con el Premio Nobel, señaló en una de sus obras2 que todos aquellos afectados por una decisión deben tener la oportunidad de participar en el proceso de tomar esa decisión, ya sea en forma directa o mediante representantes electos. Esto implica que en esa "oportunidad de participar" se tomen decisiones mayoritarias dentro de un concepto de consenso nacional en cuestiones relativas a principios básicos y derechos humanos. Esto no excluye el pluripartidismo sino que busca en la diversidad y el debate una política consensual con pleno respeto a las minorías. Una de las razones fundamentales para promover la democracia participativa consiste en que tal sistema ofrece al ciudadano una capacidad de participar en decisiones orientadas a desarrollar una economía socialmente justa y humanista. Esto promueve un ambiente de cooperación porque se aprecian directamente las consecuencias de tales decisiones para todos y cada uno de los miembros de la sociedad. La democracia participativa auténtica hace énfasis muy especial en dar voz a los individuos y a las comunidades, cuyas opiniones, anhelos y aspiraciones rara vez hallan eco o atención en los mecanismos tradicionales de la democracia representativa. Este es un proceso de transformación -que ya está en marcha en muchas sociedades democráticas- que debe apuntar a promover mecanismos prácticos de participación, medios transparentes de información e investigación, adiestramiento desde la escuela en las técnicas de participación y un programa político estable que defina claramente sus metas destinadas a generar una energía social de participación en las comunidades orientada a la vida y decisiones del barrio, del municipio, de la provincia y de la nación, con el consecuente resultado de concertación, tolerancia y colaboración que necesariamente desemboque en una evidente mejora de vida. La participación que se desarrolla por diversos medios en muchas democracias modernas está comenzando a consolidarse dentro del ámbito de la democracia representativa como una nueva manera de hacer las cosas. La participación no ha de limitarse, sin embargo, a que las autoridades locales y otros organismos públicos informen a la población de sus actividades y decisiones o inviten a los ciudadanos a presenciar sus debates, sino que implica escuchar a la población en la formulación de sus propios problemas y en la búsqueda de oportunidades y mejoras. Además, es indispensable proporcionarles los medios para encauzar una acción política, social o económica y participar en las decisiones públicas con propósitos de cambio. Algunas formas de participación serían: Participación en la Toma de Decisiones: Mediante procesos de selección de quienes integrarán los órganos de Gobierno -a través del sufragio universal- o mediante espacios institucionalmente abiertos para consultas sobre los contenidos de las políticas y programas de gobierno. Participación en la Ejecución de Decisiones: Mediante la desconcentración y descentralización de la gestión política, que permitan una participación más activa de los ciudadanos y refuercen las capacidades de organización de la sociedad civil. (Vea principio de subsidiariedad) Participación en el Control de la Ejecución: Mediante modalidades y mecanismos que permitan verificar el desarrollo del proceso, para apoyarlo, corregirlo, mejorarlo o rechazarlo. Participación en los Aportes: Mediante la evaluación de la totalidad del esfuerzo social -en moneda, trabajo y/o ideas- para abrir perspectivas de solidaridad tanto en función de las capacidades de los actores como de sus necesidades. Participación en los Beneficios: Mediante la utilización de los beneficios del esfuerzo social por el Estado como eficiente regulador del ámbito económico y la justicia social. Le permite al pueblo aportar su perspectiva para el desarrollo integral de su comunidad ya que es en el pueblo donde reside la soberanía y todos los representantes deben abocarse a la satisfacción de las necesidades del mismo pueblo que los eligió Participación en la Esfera Pública: Mediante la regulación de un marco legal favorable para el Tercer Sector de Medios de Comunicación. Radios y TVs comunitarias sin ánimo de lucro que son gestionadas por las minorías o por las propias comunidades a las que dan cobertura. Democratiza el sistema de medios de comunicación y ponen las tecnologías disponibles para la comunicación de masas al servicio del pueblo soberano. Es indispensable calibrar con mucho cuidado los mecanismos de participación para que en la práctica no provoquen una fatiga improductiva de comunidades abrumadas de consultas y debates. La participación potencia a los ciudadanos para tomar decisiones desde la base popular a nivel comunitario y municipal, pero debe dejar los manejos administrativos en manos de funcionarios públicos electos para desempeñar esa función.3 La participación popular permite la supervisor comunitaria de estos funcionarios y establece procesos derogatorios aplicables a quienes incumplan los mandatos que su elección implique. A nivel provincial, regional o nacional, la participación directa es posible mediante el recurso a referéndum o plebiscito,que requiere un mecanismo representativo intermediario que canalice las iniciativas de base,1 o mediante el uso del sorteo. Las iniciativas de democracia participativa no se orientan a organizar una democracia directa sino a promover al grado más alto y amplio posible la participación en un bien articulado entorno institucional. Las soluciones de cada grupo humano sobre el mecanismo que permita canalizar las iniciativas populares puede ser tan diverso como los intereses y la idiosincrasia de cada pueblo. Los principales efectos positivos que tendría este sistema político si se pusiera en práctica según sus defensores son: Aprovecha las experiencias y la capacidad de todos. La sociedad funciona mediante una red que interrelaciona al gobierno, las diversas comunidades, los grupos de intereses, los sectores y las instituciones. Además, los ciudadanos tienen un conocimiento mucho más íntimo a nivel local de las necesidades de la población que ningún grupo de políticos desde un gobierno altamente centralizado. Promueve la legitimidad. Las instituciones, los organismos sectoriales, las empresas y los gobiernos acabarán por apreciar que tienen mucho que ganar en confianza, apoyo y colaboración de parte de los ciudadanos si los incluyen de alguna forma en sus decisiones. Los propios ciudadanos tienen una mayor facilidad de promover iniciativas destinadas a hacer más eficaz el medio en que se desenvuelven. Desarrolla nuevas capacidades. La participación desarrolla la capacidad de las personas de trabajar en colaboración con los demás, de identificar prioridades y de lograr que las cosas se hagan y los proyectos se realicen. La actividad participativa los convierte así en mejores ciudadanos. Mejora la calidad de vida. Estudios realizados por economistas, sociólogos y psicólogos han demostrado que las personas que participan en la toma de decisiones son más felices que los que se limitan a aceptar o aplicar las decisiones de otros, debido a que se sienten responsables del mejoramiento de su calidad de vida. Además, la participación brinda al ciudadano una oportunidad de mayor eficacia en la colaboración.

jueves, 10 de enero de 2013

Francesco Petrarca

Francesco Petrarca (Arezzo, actual Italia, 1304-Arqua, id., 1374) Poeta y humanista italiano. Durante su niñez y su primera adolescencia residió en distintas ciudades italianas y francesas, debido a las persecuciones políticas de que fue objeto su padre, adherido al partido negro güelfo. Cursó estudios de leyes en Carpentras, Montpellier, Bolonia y Aviñón, si bien nunca consiguió graduarse. Petrarca Según relata en su autobiografía y en el Cancionero, el 6 de abril de 1327 vio en la iglesia de Santa Clara de Aviñón a Laura, de quien se enamoró profundamente. Se han hecho numerosos intentos por establecer la identidad de Laura, e incluso sus contemporáneos llegaron a poner en duda su existencia, considerándola una creación para el juego literario. Petrarca defendió siempre, sin embargo, su existencia real, aunque sin revelar su identidad, lo que ha inducido a pensar que quizá se tratara de una mujer casada. Sí está comprobado, en cambio, que mantuvo relaciones con otras mujeres y que dos de ellas, cuyos nombres se desconocen, le dieron dos hijos: Giovanni y Francesca. La lectura de las Confesiones de san Agustín en 1333 lo sumió en la primera de las crisis religiosas que le habrían de acompañar toda la vida, y que a menudo se reflejan en su obra, al enfrentarse su apego por lo terreno a sus aspiraciones espirituales. Durante su estancia en Aviñón coincidió con Giacomo Colonna, amistad que le permitió entrar al servicio del cardenal Giovanni Colonna. Para este último realizó varios viajes por países europeos, que aprovechó para rescatar antiguos códices latinos de varias bibliotecas, como el Pro archia de Cicerón, obra de la que se tenían referencias pero que se consideraba perdida. Con el fin de poder dedicarse en mayor medida a la literatura, intentó reducir sus misiones diplomáticas, y para ello consiguió una canonjía en Parma (1348) que le permitió disfrutar de beneficios eclesiásticos. Posteriormente se trasladó a Milán, donde estuvo al servicio de los Visconti (1353-1361), a Venecia (1362-1368) y a Padua, donde los Carrara le regalaron una villa en la cercana población de Arqua, en la cual transcurrieron sus últimos años. Su producción puede dividirse en dos grupos: obras en latín y obras en lengua vulgar. Las primeras fueron las que le reportaron mayor éxito en vida, y en ellas cifraba Petrarca sus aspiraciones a la fama. Cabe destacar en este apartado el poema en hexámetros África, que dejó inacabado y en el que rescata el estilo de Tito Livio, las doce églogas que componen el Bucolicum carmen y la serie de biografías de personajes clásicos titulada De viris illustribus. Reflejo de sus inquietudes espirituales son los diálogos ficticios con san Agustín recogidos en el Secretum. Petrarca logró en vida una importante fama como autor latino y humanista, tal como prueba su coronación en Roma como poeta, en 1341. Sin embargo, sus poemas en lengua vulgar recogidos en el Cancionero fueron los que le dieron fama inmortal. Aunque él los llamaba nugae (pasatiempos), lo cierto es que nunca dejó de retocarlos, y preocuparse por su articulación en una obra conjunta, lo cual denota una voluntad de estilo que por otra parte resulta evidente en cada una de las composiciones, de técnica perfecta y que contribuyeron grandemente a revalorizar la lengua vulgar como lengua poética. En la primera parte del Cancionero, las poesías reflejan la sensualidad y el tormento apasionado del poeta, mientras que tras la muerte de Laura, acontecida según declara el poeta en 1348, su amor resulta sublimado en una adoración espiritual. Petrarca supo escapar a la retórica cortés del amor, transmitiendo un aliento más sincero a sus versos, sobre todo gracias a sus imágenes, de gran fuerza y originalidad. Su influencia se tradujo en la vasta corriente del petrarquismo.

Lorenzo de Medici

Lorenzo de Medici (01/01/1449 - 09/04/1492) Lorenzo de Medici Banquero y político italiano, mecenas durante el renacimiento Nació el 1 de enero de 1449 en Florencia, su padre fue Pedro de Medici al que sucedió en la dirección del banco de los Medici. Cosechó más éxito como político que como financiero, el patrimonio de su familia sufrió los gastos de su gobierno. Su mujer pertenecía a la noble familia Orsini, aunque continuó gobernando sin alterar las viejas instituciones republicanas. Su eficaz gobierno de la ciudad, se vio ensombrecido por su autorización del brutal saqueo (1472) de la ciudad rebelde de Volterra. En el año 1478, algunos miembros de la familia Pazzi trataron de asesinarle, los Medici castigaron a varios partidarios del papa Sixto IV implicados en la conspiración. Respaldado por Nápoles, el papa declaró la guerra a Florencia. Lorenzo puso fin a la guerra, gracias a su diplomacia. Efectuó cambios constitucionales que incrementaron su poder. Lorenzo de Medici falleció en Careggi el 9 de abril de 1492. Algunos de los que disfrutaron de su mecenazgo fueron los artistas Sandro Botticelli y Miguel Angel Buonarroti.

Cristóbal Colón

Cristóbal Colón Descubridor de América (Génova?, 1451 - Valladolid, 1506). El origen de este navegante, probablemente italiano, está envuelto en el misterio por obra de él mismo y de su primer biógrafo, su hijo Hernando. Parece ser que Cristóbal Colón empezó como artesano y comerciante modesto y que tomó contacto con el mar a través de la navegación de cabotaje con fines mercantiles. En 1476 naufragó la flota genovesa en la que viajaba, al ser atacada por corsarios franceses cerca del cabo de San Vicente (Portugal); desde entonces Colón se estableció en Lisboa como agente comercial de la casa Centurione, para la que realizó viajes a Madeira, Guinea, Inglaterra e incluso Islandia (1477). Luego se dedicó a hacer mapas y a adquirir una formación autodidacta: aprendió las lenguas clásicas que le permitieron leer los tratados geográficos antiguos (tomando conocimiento de la idea de la esfericidad de la Tierra, defendida por Aristóteles); y empezó a tomar contacto con los grandes geógrafos de la época (como el florentino Toscanelli). Cristóbal Colón De unos y otros le vino a Cristóbal Colón la idea de que la Tierra era esférica y de que la costa oriental de Asia podía alcanzarse fácilmente navegando hacia el oeste (ya que una serie de cálculos erróneos le habían hecho subestimar el perímetro del Globo y suponer, por tanto, que Japón se encontraba a 2.400 millas marinas de Canarias, aproximadamente la situación de las Antillas). Marineros portugueses versados en la navegación atlántica le informaron seguramente de la existencia de islas que permitían hacer escala en la navegación transoceánica; e incluso es posible que, como aseguran teorías menos contrastadas, tuviera noticia de la existencia de tierras por explorar al otro lado del Océano, procedentes de marinos portugueses o nórdicos (o de los papeles de su propio suegro, colonizador de Madeira). Con todo ello, Colón concibió su proyecto de abrir una ruta naval hacia Asia por el oeste, basado en la acertada hipótesis de que la Tierra era redonda y en el doble error de suponerla más pequeña de lo que es e ignorar la existencia del continente americano, que se interponía en la ruta proyectada. El interés económico del proyecto era indudable en aquella época, ya que el comercio europeo con Extremo Oriente era extremadamente lucrativo, basado en la importación de especias y productos de lujo; dicho comercio se realizaba por tierra a través de Oriente Medio, controlado por los árabes; los portugueses llevaban años intentando abrir una ruta marítima a la India bordeando la costa africana (empresa que culminaría Vasco da Gama en 1498). Colón ofreció su proyecto al rey Juan II de Portugal, quien lo sometió al examen de un comité de expertos. Aunque terminó acepando la propuesta, el monarca portugués puso como condición que no se zarpase desde las Canarias, pues en caso de que el viaje tuviera éxito, la Corona de Castilla podría reclamar las tierras conquistadas en virtud del Tratado de Alcaçobas. Colón encontró demasiado arriesgado partir de Madeira (sólo confiaba en los cálculos que había trazado desde las Canarias) y probó suerte en España con el duque de Medina Sidonia y con los Reyes Católicos, que rechazaron su propuesta por considerarla inviable y por las desmedidas pretensiones de Colón. Finalmente, la reina Isabel aprobó el proyecto de Colón por mediación del tesorero del rey, Luis de Santángel, a raíz de la toma de Granada, que ponía fin a la reconquista cristiana de la Península frente al Islam (1492). La reina otorgó las Capitulaciones de Santa Fe, por las que concedía a Colón una serie de privilegios como contrapartida a su arriesgada empresa; y financió una flotilla de tres carabelas -la Pinta, la Niña y la Santa María-, con las que Colón partió de Palos el 3 de agosto de 1492. Navegó hasta Canarias y luego hacia el oeste, alcanzando la isla de Guanahaní (San Salvador, en las Bahamas) el 12 de octubre; en aquel viaje descubrió también Cuba y La Española (Santo Domingo) e incluso construyó allí un primer establecimiento español con los restos del naufragio de la Santa María (el fuerte Navidad). Persuadido de que había alcanzado las costas asiáticas, regresó a España con las dos naves restantes en 1493. Colón realizó tres viajes más para continuar la exploración de aquellas tierras: en el segundo (1493-96) tocó Cuba, Jamaica y Puerto Rico y fundó la ciudad de La Isabela; pero hubo de regresar a España para hacer frente a las acusaciones surgidas del descontento por su forma de gobernar La Española. En el tercer viaje (1498-1500) descubrió Trinidad y tocó tierra firme en la desembocadura del Orinoco; pero la sublevación de los colonos de La Española forzó su destitución como gobernador y su envío prisionero a España. Tras ser juzgado y rehabilitado, se le renovaron todos los privilegios -excepto el poder virreinal- y emprendió un cuarto viaje (1502) con prohibición de acercarse a La Española; recorrió la costa centroamericana de Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. Regresó a España aquel mismo año y pasó el resto de su vida intentando conseguir mercedes reales para sí mismo y para sus descendientes, pues el rey Fernando intentaba recortar los privilegios concedidos ante las proporciones que iba tomando el descubrimiento y la inconveniencia de dejar a un advenedizo como único señor de las Indias. Colón había descubierto América fortuitamente como consecuencia de su intuición y fuerza de voluntad. Aunque fracasó en su idea original de abrir una nueva ruta comercial entre Europa y Asia, abrió algo más importante: un «Nuevo Mundo» que, en los años siguientes, sería explorado por navegantes, misioneros y soldados de España y Portugal, incorporando un vasto imperio a la civilización occidental y modificando profundamente las condiciones políticas y económicas del Viejo Continente. Aunque los vikingos habían llegado a América del Norte unos quinientos años antes (expedición de Leif Ericson), no habían dejado establecimientos permanentes ni habían hecho circular la noticia del descubrimiento, quedando éste, por tanto, sin consecuencias hasta tiempos de Colón.

Carlos V

Cuenta el místico español San Juan de la Cruz, en una carta conservada en el Archivo de Simancas, que Juana la Loca, hija de Isabel la Católica y madre del futuro Carlos V, decía cosas tales como que "un gato de algalia había comido a su madre e iba a comerla a ella", extrañas fantasías de una mujer misteriosa. Sobre la regia locura de Juana se han esgrimido las más caprichosas hipótesis, desde la que afirma que no padecía enajenación ninguna, sino un intolerable protestantismo cruelmente castigado con el apartamiento, hasta la versión más común que pretende, según la tesis de Marcelino Menéndez y Pelayo, que "la locura de Doña Juana fue locura de amor, fueron celos de su marido, bien fundados y anteriores al luteranismo". Tampoco los historiadores han dejado de tachar a su hijo Carlos I de España y V de Alemania, a quien las circunstancias convirtieron en el más acendrado valedor del catolicismo de su época, de haber incurrido en la heterodoxia, y ello amparándose en el proceso que el papa Paulo VI mandó formar al emperador como cismático y factor de herejes. Carlos V (retrato de Jan Cornelisz Vermeyen, c. 1530) Pero aquello fue un episodio motivado por aviesos intereses políticos, cuyas razones se compadecen mal con la rectitud de los sentimientos religiosos del emperador, quien en su retiro en Yuste confesaba a los frailes: "Mucho erré en no matar a Lutero, y si bien lo dejé por no quebrantar el salvoconducto y palabra que le tenía dada, pensando de remediar por otra vía aquella herejía, erré, porque yo no era obligado a guardarle la palabra, por ser la culpa de hereje contra otro mayor Señor, que era Dios, y así yo no le había ni debía guardar palabra, sino vengar la injuria hecha a Dios." Marcelino Menéndez y Pelayo apostilla que "al hombre que así pensaba podrán calificarle de fanático, pero nunca de hereje". El 24 de febrero de 1500, fecha en que los estados flamencos celebraban su día en Prinsenhof, cerca de Gante, el archiduque Felipe el Hermoso y la archiduquesa Juana, más tarde llamada la Loca, rendían pleitesía al nuevo rey de Francia, Luis XII, a pesar del enfado del emperador Maximiliano y de los Reyes Católicos. En medio de la ceremonia, Juana corrió al evacuador (un excusado especial) y se encerró en él sin que Felipe se inmutara. Al cabo de una espera excesiva las damas de honor, alarmadas, hicieron derribar la puerta, y Juana mostró la razón de su encierro. Sola y sin ayuda había dado a luz a su segundo hijo. Lo bautizaron con el nombre de Carlos en honor a Carlos el Temerario, bisabuelo del niño. La familia del emperador Maximiliano; en el centro, su nieto Carlos V (retrato de Bernhard Strigel) Como hijo de Felipe el Hermoso y Juana la Loca, llegó a manos de Carlos V una vasta y heterogénea herencia, en la que mucho tuvieron que ver la combinación de matrimonios dinásticos y una serie de muertes prematuras de los herederos directos de distintos tronos. Por parte de su abuelo paterno, el emperador Maximiliano de Habsburgo, recibió los estados hereditarios de la casa de Austria, en el sudeste de Alemania; por parte de su abuela paterna, María, obtuvo el ducado borgoñón, que sin embargo estaba en poder de Francia, y además los Países Bajos, el Franco-Condado, Artois y los condados de Nevers y Rethel. De su abuelo materno, Fernando el Católico, recibió el reino de Aragón, Nápoles, Sicilia, Cerdeña y sus posesiones de ultramar; y de su abuela materna, Isabel la Católica, Castilla y las conquistas castellanas en el norte de África y en Indias. Una herencia fabulosa y conflictiva El verdadero problema residiría en la falta de cohesión de todos estos dominios, por lo que Carlos se propuso durante todo su reinado superar el concepto feudal del imperio y darle una nueva dinámica a través de un ideal común que justificase la reunión de territorios tan dispares bajo una sola corona. La figura del imperio surgió ante él como la entidad política idónea para aglutinar los distintos dominios y fundarlos sobre una universalidad religiosa. El ideal común era el cristianismo y, conforme al mismo, Carlos se erigió en el «guardián de la cristiandad», en momentos en que la unidad de convicciones que habían mantenido cerrado el mundo medieval estaban a punto de romperse. Según Menéndez Pidal, Carlos V asumió el papel de coordinador y guía de los príncipes cristianos contra los infieles «para lograr la universalidad de la cultura europea», de modo que la idea de cristianismo pasó a ser una realidad política. Sin embargo, ésta no fue tarea fácil en un siglo como el XVI, en el que los sentimientos nacionales se oponían al universalismo y los príncipes cristianos buscaban consolidar, cuando no ensanchar, su espacio vital en el viejo continente. Carlos se formó intelectualmente con Adriano de Utrecht, que sería promovido al pontificado con el nombre de Adriano VI, y con Guillaume de Croy, señor de Chièvres, personaje sobre el que recaen las acusaciones de avaricia y fanfarronería. Pasó su infancia en los Países Bajos, y en sus estudios siempre mostró gran afición por las lenguas, las matemáticas, la geografía y, sobre todo, la historia. Paralelamente, sus educadores no olvidaron que un hombre llamado a tan altos designios debía poseer un organismo robusto, de modo que estimularon los ejercicios físicos del joven Carlos, quien sobresalía en la equitación y en la caza, al tiempo que se mostraba singularmente diestro en el manejo de la ballesta. La firmeza de su carácter, rasgo del que dio sobradas muestras en el curso de su vida, parece ponerse en entredicho en sus primeros años, pues, llamado a gobernar Flandes en 1513, fue en realidad su ayo, el señor de Chièvres, quien llevó las riendas del Estado. Pero este hecho se comprende fácilmente cuando se cae en la cuenta de que Carlos tenía por entonces sólo trece años. Juana la Loca con sus hijos Fernando y Carlos En 1516, con la muerte de su abuelo Fernando el Católico, se convirtió en Carlos I de España, pese a la oposición de los partidarios de su hermano, el príncipe Fernando, educado en España. Si bien Castilla dio su consentimiento al nombramiento de Carlos como rey de España, Aragón puso como condición que el nuevo rey jurara su Constitución en Zaragoza, lo que significaba que el monarca debía trasladarse de Flandes a España. Su viaje se retrasó de forma injustificada durante varios meses, y en este interregno había ejercido la más alta magistratura en España el cardenal Jiménez de Cisneros. Este último emprendió viaje, para recibirle, a las playas de Asturias, pero cayó enfermo y hubo de refugiarse en el monasterio de San Francisco de Aguilera, donde recibió la noticia de la llegada del rey con un séquito extranjero. El 18 de septiembre de 1517, después de una dificultosa travesía, Carlos V desembarcaba en el puerto asturiano de Villaviciosa. Lo acompañaban su hermana Leonor, el señor de Chièvres, el canciller de Borgoña y numerosos nobles flamencos. Unos días antes, el 31 de octubre, un monje alemán llamado Lutero había pronunciado las noventa propuestas contra el comercio de las indulgencias, que darían pie al movimiento de Reforma contra la Iglesia católica romana. Cisneros mandó con urgencia una recomendación al monarca rogándole que despidiese a su séquito, temeroso, y con razón, de que ello no haría sino irritar a los cortesanos españoles. Desatendiendo tan prudentes consejos, Carlos mantuvo a su lado a sus amigos y se dirigió a Tordesillas, donde estaba recluida su madre. Obtuvo de ella que abdicara en su favor, formalidad sin la cual le hubiese sido imposible gobernar. Antes de llegar a Valladolid, Carlos recibió la noticia de la muerte de Cisneros. El cardenal había muerto sin lograr entrevistarse con el mozo flamenco y atribulado por un inminente porvenir que él, mejor que nadie, preveía conflictivo. Rey de España De todos los países que heredó, España fue el más difícil de consolidar bajo su dominio. Carlos se propuso reinar con el exclusivo apoyo de sus compatriotas, repartiendo entre ellos prebendas y altos cargos, lo cual indignó sobremanera a la nobleza local. El partido formado alrededor de su hermano Fernando, su condición de extranjero y el desconocimiento de la lengua castellana pesaron en su contra. Los tropiezos comenzaron inmediatamente después de que la ciudad de Valladolid recibiese con grandes agasajos, fiestas, justas y torneos al monarca extranjero. En febrero de 1518, durante la primera reunión de las cortes castellanas, se exigió al rey el respeto de las leyes de Castilla y que aprendiera el castellano. Carlos no dudó en aceptar estas exigencias, pero a cambio pidió y obtuvo un sustancioso crédito de 600.000 ducados. Las cortes de Aragón se demoraron hasta enero del año siguiente para reconocerlo como rey, y lo hicieron junto a su madre. También le concedieron un crédito de 200.000 ducados. En las cortes de Cataluña las negociaciones fueron más arduas. El rey se encontraba aún en Barcelona cuando recibió la noticia de que el 28 de junio había sido elegido emperador con el nombre de Carlos V. El título imperial le era imprescindible para llevar a cabo el gobierno de las numerosas posesiones bajo el signo de la unidad. La corona de su abuelo paterno, el emperador Maximiliano, no era hereditaria sino electiva, y la Dieta reunida en Francfort, tras la renuncia de Federico el Prudente, hizo recaer la designación en su persona. Para conseguirla, Carlos había invertido un millón de florines, la mitad del cual fue financiado por los banqueros Fugger, quienes vieron en él la clave del desarrollo económico de Europa. Un joven Carlos V (retrato de Bernard van Orley) Carlos regresó a Castilla a fin de preparar la coronación imperial y solicitar un nuevo crédito. La existencia de una fuerte oposición a concedérselo, que encabezaba Toledo, lo llevó a convocar las cortes en Santiago y a continuarlas en La Coruña. La multiplicación de oportunidades facilitada por los consiguientes aplazamientos de las sesiones y el curso itinerante de las mismas allanó las reticencias al crear el clima adecuado que permitió que los representantes de las ciudades fueran presionados y sobornados para la causa del rey. Después de violentas discusiones, los procuradores traicionaron el mandato de sus ciudades y otorgaron el nuevo empréstito. Tras esta votación, la mayoría no regresó a sus ciudades, y quienes lo hicieron fueron ejecutados. Carlos salió de España dejando tras de sí al reino castellano sumido en la «guerra de las Comunidades». Nunca recogió el dinero del préstamo. El desprecio que los asesores flamencos del rey mostraban por los españoles, el favoritismo en el nombramiento de extranjeros para desempeñar cargos públicos de importancia, las grandes cantidades de dinero sacadas del reino y la designación de Adriano de Utrecht como regente durante la ausencia del rey fueron algunas de las causas de la revuelta de los comuneros. Ésta fue en un principio una verdadera rebelión contra la aristocracia terrateniente y el despotismo real. Fue ante todo una defensa de la dignidad y los intereses castellanos nacida en el municipio como un movimiento burgués. Sin embargo, antes de la derrota de los últimos rebeldes en Villalar, el 23 de abril de 1521, el levantamiento había degenerado en una revuelta incoherente, identificada más con las tradiciones feudales que con las reivindicaciones económicas y políticas de la burguesía. También el reino de Valencia se sublevó por entonces. El movimiento fue animado por las germanías (asociaciones de artesanos) de Valencia y Mallorca, que lanzaron contra la aristocracia a las milicias reclutadas para hacer frente a los piratas del Mediterráneo. Carlos no pudo menos que respaldar a la aristocracia en su acción represiva. Las germanías fueron derrotadas en 1523 y sus seguidores duramente castigados. Emperador del Sacro Imperio Mientras tanto, antes de que el rey se dirigiera a Alemania con objeto de ser coronado, visitó a sus tíos Enrique VIII y Catalina de Aragón para conseguir el apoyo de Inglaterra frente a Francisco I de Francia. En esos momentos, la flota española comandada por Hugo de Moncada aplastaba a los turcos, que eran así expulsados del Mediterráneo. Esta acción fue de vital importancia para los planes del monarca, ya que aseguraba las vías comerciales de los Fugger y saldaba la deuda contraída con los banqueros para sobornar a los electores que lo nombraron emperador. El 23 de octubre de 1520, Carlos V fue coronado emperador en la ciudad de Aquisgrán. En una ceremonia de gran pompa, le fue colocada la casulla de Carlomagno y recibió su legendaria espada Joyeuse, la corona, el cetro y el globo. A sus veinte años era el jefe de la cristiandad. El emperador Carlos V (detalle de un retrato de Jakob Seisenegger) Entretanto, el reciente invento de la imprenta servía tanto para difundir las antiguas como las nuevas ideas, y la doctrina protestante había alcanzado una gran popularidad en Alemania. Las tesis luteranas se habían transformado no sólo en una crítica religiosa, sino en el germen de un movimiento político con fines de emancipación territorial y de secularización de los bienes eclesiásticos. Carlos, educado entre humanistas, coincidía con los luteranos en criticar las estructuras de la Iglesia. Consideraba que era ésta, y no la fe, la que debía ser objeto de una profunda reforma; había que acabar con la corrupción de los obispos, las ansias de riqueza, la intromisión en los asuntos públicos y el escandaloso comercio de las indulgencias. El mismo papa había llegado a autorizar a las mujeres la firma de contratos de indulgencias que luego debían pagar sus maridos. Carlos V consideró oportuno situarse por encima de estas disputas, y durante años trató de conciliar las posiciones más radicales. Seguía en ello las enseñanzas de Erasmo de Rotterdam, que postulaba la sencillez del cristianismo primitivo, el rechazo de los formalismos y boato rituales y de las supersticiones, y una piedad religiosa «en espíritu». Pero en 1521, tras la dieta de Worms, el emperador comprobó que el acercamiento de las posiciones de Martín Lutero y la Iglesia de Roma era imposible, y las diferencias, irreductibles. Sus acciones se encaminaron entonces a dirimir cuanto antes estas disputas, a resolver los asuntos internos de sus reinos, a acabar con el bandolerismo y a fortalecer su gobierno para unir a la cristiandad y dirigirla contra el Islam. Éste fue el momento que Francisco I de Francia, decidido a terminar con el predominio de los Habsburgo, aprovechó para iniciar una guerra que consideraba inevitable. La acción de Francisco I, aliado con el papa Clemente VII, obligó a Carlos V a responder enérgicamente. Su ejército derrotó a las tropas francesas e hizo prisionero al rey francés en Pavía, el 10 de marzo de 1525. Dos años más tarde, Carlos atacó al papa y su ejército entró en Roma. Las tropas españolas y alemanas saquearon la ciudad durante una semana. Poco después, la deserción de Andrea Doria de Francia dotó a Carlos de una potente flota y forzó al papa a recibirlo en Roma. La Paz de Cambrai, firmada el 3 de agosto de 1529, obligó a Francisco I a reconocer la soberanía del emperador sobre Milán, Génova y Nápoles. Carlos V (detalle de un retrato de Rubens) Resueltos momentáneamente los enfrentamientos militares, Carlos V creyó que era la ocasión de solucionar pacíficamente las diferencias doctrinales. A tal fin convocó la dieta de Augsburgo, aun con la oposición papal, en 1530. El intento fue vano, ya que ni luteranos ni católicos romanos quisieron ceder en sus posiciones. La influencia conciliadora de Erasmo había perdido fuerza. Se inició entonces una larga guerra civil que enfrentó al ejército imperial con los príncipes luteranos, aliados de Francisco I, quien a su vez había pactado con los turcos. La paz no se firmaría hasta 1555 en Augsburgo. Conforme a la misma, Carlos V reconoció a los protestantes la libertad de culto y la propiedad de los bienes expropiados a la Iglesia antes de 1552. La organización del imperio Carlos V regresó a España en 1522, una vez sofocada la rebelión comunera, y permaneció en el país durante los siete años siguientes. Durante esa etapa realizó un gran esfuerzo para comprender el carácter español y acercarse a las preocupaciones de sus súbditos. Aprendió a hablar el castellano e hizo de él el idioma de la corte. Los pasos políticos que dio en este periodo tendían a congraciarse con los españoles, a pesar de que ya no existía un peligro real para la corona. Su boda en 1526 con su prima Isabel, hija del rey de Portugal Manuel I, fue bien recibida. Igualmente lo fue, al año siguiente, el nacimiento del primogénito, el futuro Felipe II. Los españoles empezaron a reconocer en Carlos a un rey con autoridad moral, que aceptaba paulatinamente y de buen grado la españolización de su administración imperial. Isabel de Portugal Carlos gobernó sus dominios como el más alto exponente de una organización dinástica, y en cada estado designó un regente o un virrey, a veces miembro de la familia de los Habsburgo o elegido de la nobleza española. En cada país de la monarquía, como llamaban sus contemporáneos al imperio de Carlos V, había un virrey, como en Aragón, Cataluña, Valencia, Sicilia, Cerdeña, Nápoles y Navarra. En los Países Bajos tenia un gobernador general, que fue su tía Margarita de Austria (hasta su muerte en 1530) y posteriormente, hasta 1558, su hermana María de Hungría. Los dominios alemanes habían quedado en manos de su hermano Fernando. Su pensamiento se asentaba en la idea de que la unión familiar constituía el mejor soporte para su vasto imperio. También las Indias, Perú y Nueva España estaban gobernados por virreyes. Tanto en España como en sus otros reinos, el gobierno de Carlos V constituyó una monarquía personal ejercida a través de instituciones centralizadas, pero no unificadas. De este modo el monarca, antes que rey de España, lo era de Castilla, Aragón, etc., y su poder estaba condicionado por las leyes locales. Carlos se valió del Consejo Real, heredado de sus abuelos, los Reyes Católicos, y lo reorganizó en consejos especiales, según las distintas tareas administrativas. Había dos tipos de consejos, el de Estado y los que integraban el cuerpo administrativo propiamente dicho. La modernización de los órganos de gobierno requirió, conforme a los criterios del emperador, la progresiva exclusión de los consejos de los miembros de la nobleza y del clero, incluyendo en su lugar a consejeros procedentes de la clase media y juristas. Como dato revelador, en las cortes de Toledo de 1538 fueron expulsados nobles y eclesiásticos con el pretexto de su oposición a la sisa, impuesto directo sobre el consumo de carne, harina y otros alimentos. En la práctica, Carlos V tenía contacto con los consejos a través de sus secretarios, motivo por el cual la figura de éstos cobró gran importancia durante su reinado. Como los otros órganos de gobierno, las secretarías se asentaban sobre criterios nacionales y no imperiales. Entre la masa de secretarios de Carlos, destacaron Francisco de los Cobos y Nicholas de Perrenot, señor de Granvelle. Carlos tuvo siempre plena conciencia del poder y las banderías de los secretarios. Así, cuando en 1543 dejó a su hijo Felipe como regente de España, le remitió las famosas Instrucciones Secretas de Carlos V a Felipe II, verdadero compendio de consejos para gobernar un imperio, en las que le indicaba cómo valerse de las rivalidades de los consejeros y de sus ambiciones personales. Asimismo, en ellas recomendaba a su hijo que no otorgara cargo importante alguno a ningún grande de España; sólo debía utilizarlos para asuntos militares. Gran parte del esfuerzo desarrollado por el complejo cuerpo burocrático de Carlos V estaba destinado a resolver los problemas financieros derivados de las guerras en los distintos frentes. Castilla llevó el mayor peso de los gastos del imperio, aunque los dominios que más le importaban no eran los europeos sino los de América. De allí procedían los cargamentos de oro y plata, al tiempo que se ensanchaba una vía de comercio de importancia vital para el desarrollo del reino. Las finanzas marcaron desde el principio el imperio de Carlos V. Fueron los Fugger, los banqueros alemanes, quienes propiciaron la elección de Carlos y quienes en varias ocasiones procuraron empréstitos para financiar las continuas guerras imperiales. Pero no fue hasta 1540 cuando empezaron las verdaderas dificultades financieras de la corona. La situación llegó a extremos tan graves que los ingresos ordinarios por impuestos estaban gastados de antemano cuando se cobraban, y hasta los ingresos de Indias estaban comprometidos. Las campañas de Argel y las guerras contra Francia y contra los príncipes luteranos esquilmaron las arcas reales. En 1541, fracasada por segunda vez la cruzada africana contra el turco, la crisis económica se agudizó. Un sueño derrotado El principal objetivo de la política francesa fue resistir al poder de los Habsburgo, aliándose tanto con los alemanes como con los turcos. Carlos V tuvo en el Imperio otomano un enemigo poderoso por tierra y mar. Si bien en 1529 Carlos contribuyó a detener a las huestes de Solimán, el emperador turco, en las mismas puertas de Viena, el ejército cristiano debió ceder en Argel. El poderío marítimo de los turcos se hizo sentir en el Mediterráneo: la toma de Bizerta y Túnez en 1534 requirió del emperador un esfuerzo personal para su conquista, que se produjo al año siguiente. Carlos V anuncia al papa la conquista de Túnez La expedición contra Túnez, que reunió cuatrocientas veinte embarcaciones y cerca de treinta mil soldados, salió del puerto de Barcelona el 30 de mayo de 1535, y el terrible choque con las también abultadas fuerzas de su adversario se produjo el mes de junio. En los combates dio prueba Carlos de gran ardor y temeridad, acudiendo siempre a los enclaves de mayor peligro y lidiando, lanza en ristre, contra los jinetes enemigos. Por fin, tras el asalto general a la fortaleza de la Goleta (14 de junio de 1535), se internó hasta la ciudad de Túnez, donde puso en fuga al pirata Barbarroja, brazo de Solimán. Antes de entrar en la ciudadela algunos comisionados se llegaron hasta el emperador para entregarle las llaves y pedir su protección, pero Carlos no pudo sujetar la violencia de sus encrespadas tropas, los cuales se entregaron a toda suerte de atropellos y desafueros. No obstante, Barbarroja continuaría asolando desde Argel las costas baleares y levantinas. En 1538 Andrea Doria, al mando de la flota cristiana (mucho más potente que la turca), resultó derrotado en la costa de Epiro. Fue el principio del descalabro cristiano que culminó en 1554 con la pérdida de Bugía, en la costa argelina. Derrotado en este frente, Carlos V también se vio forzado, al año siguiente, a firmar la Paz de Augsburgo con los príncipes luteranos y a ceder en gran parte de sus pretensiones. Ante el cariz que tomaban los acontecimientos, el emperador había dirigido su testamento político a su hijo Felipe ya en enero de 1548, y dos años más tarde comenzó a escribir sus memorias. A lo largo de su vida, el emperador había dado sobradas muestras de heroísmo en múltiples batallas, como por ejemplo cuando sus tropas desembarcaron en Argel el 13 de octubre de 1541 y al día siguiente una espantosa tempestad dispersó los barcos de su escuadra, destruyó las tiendas de campaña y causó la muerte de numerosos soldados. En aquella ocasión, Carlos vendió sus magníficos caballos para socorrer en algo a sus hombres, y en la retirada combatió a pie. Como sus soldados temían que los abandonase, el emperador embarcó en la última galera de forma que todos pudieran verlo. Pero en 1555 su ánimo estaba definitivamente abatido y padecía terribles dolores a causa de la gota. Sostener su colosal imperio había agotado sus fuerzas. La abdicación de Carlos V El 25 de octubre de 1555, en un emotivo discurso ante la asamblea de los Estados Generales reunida en Bruselas, Carlos abdicó en favor de Felipe, que reinaría como Felipe II, la soberanía de los Países Bajos. Tres meses más tarde le cedió las coronas de Castilla y León, Aragón y Cataluña, Navarra y las Indias. Lo mismo hizo con el reino de Nápoles, el de Cerdeña, la corona de Sicilia y el ducado de Milán. En el mes de septiembre de 1556 cedió el imperio a su hermano Fernando I y, dejando a Felipe en Bruselas, se embarcó hacia España. Había comprendido que el título imperial carecía de valor sin el sustento de las armas y por ello no había dudado en repartir sus dominios entre las que consideró las cabezas más importantes de su dinastía: su hermano Fernando y su hijo Felipe. Obsesionado por la muerte, el temor a Dios y la angustia religiosa, vivió los dos últimos años de su vida en el retiro monástico. El lugar de reposo elegido fue el austero monasterio de Yuste, en la provincia española de Cáceres, situado en un abierto valle y rodeado de hermosos robledales y grandes castaños. Ingresó allí el 3 de febrero de 1557, pero siguió manteniendo una intensa comunicación con Felipe II, que a menudo requería sus consejos, y no dejó nunca de interesarse por los asuntos públicos. Carlos V en Yuste (1837), de E. Delacroix Llevó a aquel apartado lugar sus preciosos muebles, su vajilla de plata, su magnífico vestuario y cincuenta servidores; una vez instalado, ocupaba sus horas en largas charlas sobre religión con el jesuita Francisco de Borja, que antes había sido el gran duque de Gandía, y pudo de nuevo consagrarse a sus aficiones, las matemáticas y la mecánica, e incluso llegó a construir algunos relojes. De hecho, sus embajadores en el extranjero, conocedores de su debilidad por ellos, le enviaban los más preciosos y artísticos relojes procedentes de diversos países europeos, piezas únicas en su género con las que entretenía su tiempo. Coleccionó además pintura de los grandes artistas de la época, como Tiziano, y de los primitivos italianos y flamencos. Leía libros piadosos y de historia (sobre todo a Julio César, Tácito, Boecio y San Agustín), cantaba con los monjes en el coro y organizaba solemnes funerales por su alma que presenciaba tétricamente en la iglesia del monasterio. Tras recibir la extremaunción, falleció en la madrugada del 21 de septiembre de 1558, dejando tres hijos legítimos de su matrimonio con doña Isabel de Portugal (Felipe II, María, reina de Bohemia, y Juana, princesa de Portugal), además de varios bastardos, entre los cuales el más célebre sería don Juan de Austria, concebido por la rolliza campesina Barbara Blomberg en 1545. Joven de simpatía arrolladora, Juan de Austria habría de comandar, años más tarde, las fuerzas españolas frente a las turcas en la batalla de Lepanto, y llegaría a ser gobernador de los Países Bajos. Su ambición de resucitar el Sacro Imperio Romano, fundado en la unidad religiosa, había fracasado. Había creado, en cambio, el primer imperio colonial moderno, el imperio en que nunca se ponía el sol. Los más bellos retratos del emperador, a quien no desagradaba posar para los pintores, se conservan en el Museo del Prado de Madrid y son obra del gran pintor veneciano Tiziano Vecellio. En el que tuvo ocasión de realizar en 1533 en Bolonia, el modelo viste el suntuoso traje con el que fue coronado por el pontífice Clemente VII y sujeta con la mano izquierda el collar de un lebrel. El más majestuoso lo muestra a caballo según apareció en la batalla de Mühlberg, pomposamente cubierto de armadura, portando una larga lanza y tocado con yelmo empenachado. Aunque éste es quince años posterior, en ambos el genio de Tiziano supo revelar en la mirada de Carlos V el más acusado de los rasgos de su carácter: su inextinguible tristeza, su pertinaz melancolía. cronologia 1500 Nace en Gante (Flandes) el 24 de febrero. 1516 Muere su abuelo Fernando el Católico y es proclamado rey de España con el nombre de Carlos I. 1519 Es elegido emperador del Sacro Imperio con el nombre de Carlos V. 1520 Es coronado emperador en la ciudad de Aquisgrán. 1521 Revuelta de los comuneros, sofocada tras la batalla de Villalar. 1522 Regresa a España, donde permanece durante siete años. 1523 Reprime duramente la revuelta de las germanías de Valencia y Mallorca. 1525 Victoria española en Pavía, donde cae preso Francisco I de Francia. 1526 Contrae matrimonio con Isabel de Portugal. Al año siguiente nace el primogénito, el futuro Felipe II. 1527 Saqueo de Roma. 1529 Firma de la Paz de Cambrai entre Francia y España. 1534 La flota turca toma Bizerta y Túnez. 1535 Dirige personalmente la expedición contra Túnez, que recupera tras tomar la Goleta. 1538 Los turcos derrotan a la flota cristiana en la costa de Epiro. Firma de la Tregua de Niza, entre Francia y España. 1543 Deja a su hijo Felipe como regente de España. 1547 Victoria sobre los príncipes protestantes alemanes en Mühlberg. 1554 Firma del Tratado de Crépy. 1555 Firma de la Paz de Augsburgo, por la que reconoce a los protestantes la libertad de culto y la propiedad de los bienes expropiados a la Iglesia antes de 1552. 1555 Abdica en favor de su hijo Felipe II, que recibe la soberanía de los Países Bajos, Castilla y León, Aragón y Cataluña, Navarra, el reino de Nápoles, el de Cerdeña, la corona de Sicilia, el ducado de Milán y las Indias. 1556 Cede el Sacro Imperio a su hermano Fernando I. 1557 Se retira al Monasterio de Yuste. 1558 Fallece en Yuste el 21 de septiembre. El enlace entre Juana, la hija de los Reyes Católicos, y Felipe el Hermoso, el hijo del emperador Maximiliano de Habsburgo y de María de Borgoña, fue uno más de los que Isabel y Fernando tejieron para su hijo Juan y sus hijas Catalina e Isabel como estrategia para cercar políticamente a Francia en las innumerables guerras de Italia. Pero el azar cambió el destino: la muerte del príncipe Juan hizo recaer la herencia en su hermana Juana, cuya inestabilidad mental la incapacitó para reinar. Cuando su marido, Felipe el Hermoso murió en 1506, al año de gobernar en Castilla, la herencia recayó en el hijo de ambos y nieto de los Reyes Católicos, el flamenco Carlos, que había nacido en Gante en 1500 y estaba destinado a reinar como Carlos I de España y V de Alemania. La herencia de Carlos V La monarquía hispánica atravesó horas bajas durante la regencia de Fernando el Católico en Castilla (1507-1516). Existía la posibilidad del nacimiento de un hijo de Fernando el Católico y su segunda esposa Germana de Foix que hubiese roto la unión dinástica. Finalmente, ésta se mantuvo, pero bajo una situación de crisis: nada seguro se podía hacer hasta la desaparición del anciano Fernando y hasta que su nieto Carlos I, una vez alcanzada la mayoría de edad, llegara a España, en 1517. La crisis de las comunidades y las germanías Carlos I de España apareció ante sus súbditos españoles como un joven imberbe, desconocedor de las lenguas y culturas hispánicas y acompañado de un nutrido cortejo de expoliadores flamencos. Además, pronto quiso regresar a su tierra de origen para ceñirse como Carlos V la corona del Sacro Imperio, tras su elección en Francfort en 1519. Fue ésta la gota que colmó el vaso de una inquieta Castilla, cuyas dificultades económicas, sociales y políticas (enfrentamientos entre comerciantes de lanas y manufactureros textiles, entre clases aristocráticas y campesinos antifeudales, entre el autoritarismo monárquico y las cortes parlamentarias) estallaron en las Comunidades del reino que quisieron evitar la marcha del rey, frenar las imposiciones fiscales y, en caso de producirse aquélla, administrar el país bajo el binomio de un gobernador general castellano junto a un reino en Cortes. Pero ocurrió todo lo contrario, y la respuesta inmediata fue el alzamiento de las Comunidades, con Padilla, Bravo y Maldonado al frente. Durante la revuelta, que duró dos años escasos, los comuneros quisieron controlar el país e incluso intentaron liberar a la reina Juana la Loca, encerrada en Tordesillas. Al final, la batalla de Villalar (1521) dio el triunfo al bando imperial, más burgalés, señorial, autoritario y represor. Carlos V (óleo de Tiziano) Las germanías en Valencia y Mallorca supusieron también una revuelta, si bien fue en este caso mucho más social que política, porque la explosión, incluso en su fase moderada, no se produjo tanto contra el rey, al que incluso se aspiraba a atraer, como contra las clases aristocráticas y el patriciado urbano de las ciudades. La revuelta, transformada en revolución popular, generó una violenta reacción y las germanías valencianas y mallorquinas, entre 1520 y principios de 1523, fueron ahogadas en sangre, siendo ajusticiados todos sus cabecillas radicales: Vicente Peris, valenciano; los hermanos Colom, mallorquines... La reorganización política Entre 1522 y 1529, en el transcurso de la estancia más larga del emperador en la Península, el rey consolidó su gobierno. Y lo hizo no sólo rodeando su administración de buenos colaboradores, al frente de los cuales se situó Francisco de los Cobos, sino reorganizándola mediante consejos (sínodos), es decir, comités reducidos de especialistas en distintas áreas políticas y territoriales de gobierno que le asesoraban. En la cima de esta estructura se situó el Consejo de Estado, fundamentalmente en materia de política exterior y también en otras, aunque nunca se llegó a configurar como la instancia suprema de poder pese a los deseos de su gran canciller Mercurino Gattinara. Después se alinearon el Consejo de Hacienda, el Consejo de la Inquisición y el Consejo de Órdenes Militares, todos ellos de signo general, mientras que territorialmente el Consejo de Castilla, el Consejo de Aragón y el Consejo de Indias se distribuían los asuntos de aquellas tierras, dejando abierta además la puerta para la creación de nuevos organismos. Francisco de los Cobos Entre los Consejos y el rey, un número cada vez mayor de secretarios (miembros de la pequeña nobleza y sobre todo, cada vez en mayor número, plebeyos de formación universitaria) atendía la intensa actividad burocrática que generaba la gestión del imperio: tomaba nota de las reuniones, copiaba cartas y memoriales, expedía la documentación y servía de enlace entre las distintas áreas de gobierno, siempre y cuando existiera entre ellos un buen entendimiento y armonía. La conquista de las Indias: México y Perú En 1522 Hernán Cortés, conquistador del imperio de los aztecas, se dirigía así por carta al rey Carlos V: "Vuestra Alteza se puede intitular de nuevo emperador de ella, y con título y no menos mérito que el de Alemania". Treinta años después de la llegada de Colón al Nuevo Mundo, se habían producido en las Indias grandes cambios: Ojeda, Bastidas y Nicuesa habían realizado una serie de viajes menores por el Caribe y las costas septentrionales de América del Sur; Núñez de Balboa había descubierto el istmo de Panamá y el mar del Sur; la expedición de Juan Díaz de Solís había llegado al estuario del Plata; y Magallanes y Elcano habían completado el primer viaje de circunnavegación alrededor del mundo. Pero los cambios más significativos llegaron con la conquista de México por Hernán Cortés (1519-1522) y de Perú por Francisco Pizarro (1536); uno y otro aprovecharon tanto su osadía e inusitada crueldad como la primitiva división de los pueblos aztecas e incas. Al fin y al cabo, Moctezuma y Cuahtemoc, por un lado, fueron víctimas de sublevaciones constantes de quienes querían acabar con la hegemonía de Tenochtitlán, mientras en Cajamarca y Cusco las luchas fratricidas de Atahualpa y Huáscar facilitaron el camino del dominio del "Virú". Las nuevas conquistas significaban para los conquistadores mucha más riqueza que la conseguida con las tierras de Coaba, La Española o Panamá. Pero con ello se incrementaba en las Indias la explotación colonizadora, que había diezmado años antes las islas del Caribe. A la conquista, que se proseguiría por Chile (con Almagro y Valdivia), Bogotá y los países del Plata, tenía que seguir la consolidación de una administración política dependiente de la realeza, el establecimiento de la estructura social de conquistadores y conquistados y la evangelización y afianzamiento de la religiosidad cristiana. Si bien algo se hizo bajo Carlos V (la acción del padre Bartolomé de Las Casas, la promulgación en 1542 de las Leyes Nuevas de Indias, la creación de las primeras audiencias y virreinatos), la verdadera estabilización de una sociedad indiana no llegaría hasta después de su reinado. Las dificultades económicas Los desequilibrios estructurales de la economía española exigían una acción urgente; o se procedía pronto a un recambio por el que la expansión, aún incierta bajo Carlos V, se convirtiera en un crecimiento estable de todos los sectores productivos, o la crisis, pese a la abundante aportación de riquezas procedentes de la explotación del continente americano, se adueñaría en pocos años de un futuro impredecible. Era difícil poner manos a la obra en estas reformas, y poco pudo hacer Carlos V, entrampado como estaba por el costo de sus guerras. Los préstamos que se veía obligado a pedir para financiarlas tenían intereses que llegaban hasta el 56 % de las sumas, libradas siempre a la llegada anual de la flota indiana y de su aporte de metales preciosos, tan masivo como hipotecado. En todo caso, si alguien se enriquecía no era ciertamente ni la monarquía hispánica ni la mayor parte de sus súbditos, sino los grandes banqueros internacionales (alemanes y genoveses). De este modo, el reinado de Carlos V vio sextuplicar el valor de las deudas contraídas. Carlos V (retrato de Christoph Amberger, 1532) A finales del reinado de Carlos V, la suspensión de pagos del Estado y la primera crisis hacendística de Castilla parecían próximas, y el panorama económico peninsular era poco halagüeño. La vida se encarecía en España más que en Europa; durante la primera mitad del siglo XVI la tasa media anual de inflación acumulativa llegaba al 2,8 por ciento. Si las Indias cubrían de oro y plata a la metrópoli, parecía claro que ese baño de riqueza ahogaba al mundo peninsular. Sin tener todavía la absoluta certeza de las causas del problema, se sospechaba que éste radicaba en la llamada "revolución de precios", es decir, en el incremento incontrolado de su índice. La masiva entrada de metales preciosos agravaba el problema, puesto que, si bien desde América llegaban con facilidad, se gastaban con mayor soltura, lo que provocaba una tensión al alza en la que la fuerte demanda consumista presionaba sobre una oferta incapaz de seguirla. El alza en el nivel de precios no se debía sólo a la llegada de los metales indianos, sino sobre todo a la deficiente infraestructura de la economía peninsular, básicamente castellana: el desequilibrio de la agricultura respecto a la ganadería y el de la manufactura textil. El imperio universal Las guerras, por otra parte, no fueron sólo la causa de los esfuerzos económicos, sino también las consecuencias de la conflictividad política del reinado de Carlos V. Era difícil aceptar bajo su persona un imperio universal con territorios y culturas tan heterogéneos como los Países Bajos borgoñones, los dominios patrimoniales de los Austria y la corona imperial, la monarquía hispánica, las Indias y las tierras continentales e insulares del Mezzogiorno italiano. Por ello, su excesivo poder despertó las susceptibilidades nacionales de los reinos que, como Francia, se encontraban lejos de su órbita. Pero tampoco agradó al papado, temeroso de un posible cesaropapismo justo cuando el luteranismo alemán y otros evangelismos subsiguientes obligaban a la Iglesia de Roma a un continuado esfuerzo político, ecuménico y conciliar. Mientras, en el Mediterráneo oriental y en toda su fachada meridional norteafricana, las conexiones turco-islámicas fueron un nuevo caballo de batalla para el emperador. Demasiados problemas para Carlos V, que en sucesivas etapas vio destruidas sus ambiciones. Así ocurrió ya en los años veinte pese a su triunfo frente a Francisco I en el Milanesado, con el que soldaba los dos grandes bloques de su imperio. Pero la resistencia francesa fue tenaz y la oposición del papa, víctima del saqueo de Roma (1527), insobornable. Entre la coronación de Aquisgrán (1519) y la paz de Cambrai (1529) el imperio universal soñado por Carlos V tuvo que dejar paso a una segunda fase en el Mediterráneo, de 1530 a 1544. Francia, Turquía y los poderes islámicos, en una coalición más laica que cristiana, lograron poner plomo en las alas del águila imperial. El éxito de la conquista de Túnez (1535) fue contrapesado por el desastre de Argel (1541), que fue precedido del fracaso del emperador en la creación de una Liga Santa cristiana y seguido de la pérdida de la Provenza, que recayó en manos francesas. Carlos V en Túnez La paz de Crépy (1544) cerró este ciclo para abrir un tercero: había que volver la mirada a los territorios germánicos, allí donde no sólo el luteranismo sino también el anabaptismo y un calvinismo aún incipiente amenazaban la catolicidad. Era necesario, pues, intentar la reunificación de todas las iglesias cristianas. Sin embargo, las posiciones eran irreconciliables, y se desencadenó una larga guerra civil entre los príncipes alemanes rebeldes, partidarios de la Reforma, y las tropas leales a la doctrina romana, encabezadas por Carlos V. En el plano religioso, la apertura del concilio de Trento en 1545 significó el intento de realizar una reforma disciplinaria en el seno de la Iglesia católica; pero, después de varias etapas, concluyó en 1563 sin haber solucionado el cisma. Tampoco la guerra lo solucionó a pesar de algunas victorias del emperador, que afianzó su posición tras la batalla de Mühlberg (1547). Por otro lado, en el año 1548 se firmó el Ínterim de Augsburgo, principio de acuerdo político en torno al conflicto entre las tesis reformistas y tridentinas, que no se cumplió por no satisfacer ni a unos ni a otros. El fin del reinado Todo fue inútil para el emperador que había abandonado España en 1543, dejando como regente a su joven hijo el príncipe Felipe, a quien orientó política y personalmente en las conocidísimas instrucciones de Palamós. Fechadas el 6 de mayo de 1543, las Instrucciones Secretas de Carlos V a Felipe II son notas confidenciales en las que el emperador informaba por escrito a su hijo de las cualidades y defectos de los principales ministros que dejaba a su lado cuando decidió abdicar. Asimismo le advertía de los peligros e incluso de las maquinaciones en que podría verse envuelto. Después, en 1548, cuando ya Felipe había adquirido prestigio y experiencia, Carlos V intentó un golpe de efecto buscando el mantenimiento íntegro de su herencia en la figura de Felipe. Pero la problemática de los príncipes alemanes, autónomos política y religiosamente, se acrecentaba, la desafección de su hermano Fernando aumentaba, y la enemistad de Francia intentaba sacar partido de ambos flancos para enfrentársele. Ya anciano, Carlos V fue pragmático y, después de casar a su hijo Felipe (viudo de su primer matrimonio) con María Tudor en 1554, buscando la alianza inglesa, decidió abdicar en Bruselas dos años más tarde. El Imperio y los territorios austriacos pasaban a su hermano Fernando I, pero los Países Bajos, España, las Indias y las posesiones italianas quedaban en manos de su hijo, que reinaría como Felipe II. En unos tiempos en que el universalismo cristiano se había fragmentado y el imperio universal se había frustrado, las dos ramas familiares habsburguesas (la hispánica y la alemana) debían permanecer unidas para encararse a la Europa dividida de la segunda mitad del siglo XVII.

SAMUEL MORSE (1791 – 1872)

SAMUEL MORSE (1791 – 1872) Inventor y pintor estadounidense. Inventó el telégrafo y el código que lleva su nombre. El inventor y pintor estadounidense Samuel Finley Breese Morse, nació el 27 de abril de 1791 en Charlestown, Massachussets. Era hijo de un pastor calvinista y destacado geógrafo, que trató siempre que su hijo recibiera una educación esmerada. Inició los estudios en la Academia Phillips, de Adover y los terminó en 1810, en la hoy Universidad de Yale. En la universidad, Morse nunca demostró mucho interés por las clases, excepto por la pintura y la electricidad, lo que causó no pocas veces la desesperación de sus padres y profesores. Morse decidió dedicarse a la pintura, aunque también le interesaba mantenerse al tanto de los últimos descubrimientos y experimentos relacionados con la electricidad. Después de graduarse en Yale trabajó unos meses como oficinista en una editorial de Boston hasta que logró convencer a los padres para que le permitieran ir a Londres a estudiar bellas artes, ciudad donde se convertiría en retratista y escultor de éxito. A su regreso a los Estados Unidos en 1825, se estableció en la ciudad de New York, donde se ganó la vida como retratista, convirtiéndose en uno de los pintores más importantes y respetado del país. Fue, además, fundador y primer presidente de la Academia Nacional de Dibujo y profesor de arte y diseño de la Universidad de la Ciudad de New York. Tiempo después Morse regresó a Europa y poco a poco le fue prestando más atención a la química y la electricidad, especialmente en lo relacionado con los descubrimientos realizados por el francés André-Marie Ampère acerca de la corriente eléctrica y el magnetismo. De regreso a Estados Unidos en 1832, después de escuchar una conversación en el barco en que viajaba acerca del invento del electroimán, concibió la idea de crear un telégrafo eléctrico que sirviera para enviar mensajes a largas distancias a través de un cable. La idea no era nueva, pero hasta ese momento nadie la había materializado. En 1835 tenía construido el primer prototipo de telégrafo y en 1838 había creado el código que permitiría cursar los mensajes, más conocido después como alfabeto o código Morse, compuesto de puntos y rayas. Durante los siguientes cinco años Morse se dedicó a mostrar su telégrafo a hombres de negocio y al Comité del Congreso, con la esperanza de recaudar fondos que le permitieran realizar las pruebas de transmisión de los mensajes a larga distancia entre dos ciudades por medio de un cable. Finalmente, en 1843 el Congreso de los Estados Unidos le asignó 30 mil dólares para construir una línea telegráfica de 60 kilómetros que uniría a las ciudades de Baltimore y Washington. En mayo de 1844 la primera línea telegráfica electromagnética estaba lista para la prueba. El 24 de agosto de 1844 Morse envió desde el Capitolio de Washington a Baltimore el primer mensaje telegráfico del mundo, una cita bíblica que ponía de manifiesto su propio asombro de que Dios lo hubiera escogido a él para dar a conocer de esa forma a la humanidad el uso práctico de la electricidad. El mensaje transmitido era el siguiente: “What Hath God Wrought?” (What had God brought?) o ¿Qué nos ha traído Dios? Después de doce años de lucha para que reconocieran su esfuerzo, Morse se convertía así en un héroe de la nación norteamericana. Llave telegráfica Morse vista desde arriba El segundo cable telegráfico se extendió entre las ciudades de Washington y New Jersey. En un inició las primeras líneas telegráficas enlazaron solamente estaciones ferroviarias, después se utilizaron para uso oficial de los gobiernos y, por último, para el envío de mensajes a particulares. Una vez demostrada en la práctica la posibilidad de enviar mensajes por ese medio a grandes distancias, comenzó de inmediato el rápido enlace entre diferentes ciudades de los Estados Unidos. No obstante el éxito obtenido con su invento, en los primeros tiempos Morse se vio obligado a luchar contra el oscurantismo de la época que achacaba a su invento la culpa de todos los males que acechaban a los ciudadanos. Tuvo incluso que luchar duramente para que se le reconociera el derecho de patente de invención del telégrafo. Debido a que el sistema de transmisión de mensajes por cables estaba siendo desarrollado simultáneamente por científicos de otros países, se vio envuelto en largos litigios ante los tribunales hasta que, en 1854, la Suprema Corte de los Estados Unidos lo reconoció como único inventor del telégrafo. Una parte de la fortuna que le proporcionó el telégrafo, Morse la dedicó a subvencionar obras filantrópicas, aportando fondos a instituciones educativas como Vassar College, la Universidad de Yale, asociaciones misioneras y de caridad, así como a artistas pobres. Samuel Morse murió de pulmonía en la ciudad de New York, el 2 de abril de 1872, poco antes de cumplir 81 años de edad. Ese día los puntos y las rayas enviados a través de los cables de las instalaciones telegráficas transmitieron la noticia que el inventor del telégrafo había fallecido. El sistema de transmisión de mensajes telegráficos por cables de forma inmediata y a largas distancias, ideado por Morse, así como el código que él mismo creó, es el más sencillo y práctico que ha empleado la humanidad durante muchos años. A pesar de la aparición mucho después del télex, el fax y, por último, el correo electrónico, aún hoy se continúa empleando, aunque en menor escala que antes, el código de telegrafía inventado por Samuel Morse.